Rosana Chicón. Valle de Abdalajís
Medio centenar de vecinos del municipio de Valle de Abdalajís continúan encerrados en el Ayuntamiento. Tras la reunión el miércoles con la Delegación de Agricultura, los representantes de más de 50 viviendas consiguieron la mitad de sus objetivos. "El proyecto del carril está aprobado para sacarlo a concurso pero las obras tardarán unos tres o cuatro meses. Sin embargo, la cuestión del agua no corre la misma suerte", afirmó el portavoz de los vecinos y uno de los afectados, Antonio Bravo.
"El Ayuntamiento sigue en la misma postura de que no hay dinero para sufragar el gasto que supone poner agua corriente en las viviendas y nosotros seguimos diciendo que sí hay dinero y agua, lo que hace falta es buscar soluciones y tener voluntad para hacerlo", afirmó Antonio Bravo, quien explicó que hasta que este asunto no esté resuelto no abandonarán el Consistorio.
Según los vecinos, las viviendas cuentan con licencia de obras y permiso de habitabilidad, además de llevar todo este tiempo pagando el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), pero no tienen ni instalación ni suministro de agua, por lo que tienen que llenar sus depósitos con cubas de agua.
Para los vecinos permanecer en el Ayuntamiento también les perjudica. "Se está levantando una campaña de desprestigio contra nosotros lanzando bulos y mentiras para tratar de que el pueblo esté en contra nuestra, pero están consiguiendo todo lo contrario, ya que estamos recibiendo el apoyo de todo nuestro pueblo con palabras, gestos, ánimos, y alimentos. Lo demás no nos importa", detalló Bravo.
Los más de 50 vecinos participaron en un pleno extraordinario convocado ayer por el Ayuntamiento de Valle de Abdalajís. "Hablaremos sólo de caminos porque el tema del agua a quedado fuera para que no podamos manifestar nuestra disconformidad por el asunto, al no haber en la orden del día ni ruegos ni preguntas", destacó otro de los manifestantes, Ramiro Ruiz.
Indignación. Los vecinos encerrados se muestran indignados y recuerdan al alcalde de la localidad, Alfonso García, que las urbanizaciones de Cortijo Alto, La Horca y Buenavista siguen afectadas desde que finalizasen las obras. "Construyeron cien viviendas, no entendemos por qué cincuenta se quedaron fuera de la red de distribución de agua corriente. En principio, nos prometieron que en menos de dos años nos pondrían agua, y ya han pasado más de tres. Queremos soluciones", afirmó enfadado Antonio Bravo.
Por su parte, el equipo de gobierno del Ayuntamiento mantienen que no hay dinero y que hay un problema de legalidad ya que la anterior corporación local autorizó la licencia de obras para construir las viviendas, pero un juez dictaminó que eran ilegales debido a su situación.