´Caso Astapa´

Astapa y Malaya, dos casos que humillan a la Costa del Sol

La decadencia y caída del equipo de gobierno de Barrientos ha marcado un punto de inflexión en Estepona

 11:52  
El Consistorio. La Policía Nacional tomó el Ayuntamiento el 17 de junio de 2008. La operación ´Astapa´ acababa de estallar.
El Consistorio. La Policía Nacional tomó el Ayuntamiento el 17 de junio de 2008. La operación ´Astapa´ acababa de estallar.  Arciniega

josé antonio sau. Málaga La historia está escrita por las personas que la protagonizan. Y el protagonista indiscutible del ´caso Astapa´ es Antonio Barrientos, en otros tiempos imbatible alcalde del municipio y ahora vilipendiado por muchos. El ex regidor socialista fue detenido, junto a 24 personas más, el 17 de julio de 2008 por diversos delitos relacionados con la corrupción. La noticia sorprendió por dos aspectos: Estepona era un municipio gobernado por el PSOE y, hasta ese día, se había erigido en la antítesis de lo que ocurría en Marbella. La corrupción arraigó a apenas treinta kilómetros de la ´Perla del Mediterráneo´ y, aun con rasgos particulares claramente diferenciados, los sumarios de ´Malaya´ y ´Astapa´ presentan modos de actuación muy similares, casi como si hubieran sido pergeñados por la misma mente criminal. No son gemelos, pero casi.

Para entender ´Astapa´ hay que bucear en la historia de Barrientos, en el devenir del urbanismo en la última década y en las relaciones de poder del PSOE. Tiene 48 años y es médico. Entró en la política de la mano de su amigo de la infancia y predecesor en la alcaldía, Toni Caba, juzgado y absuelto por el Tribunal Supremo (TS) por un feo caso de blanqueo de capitales en el que, y esto queda claro en la sentencia, él no tuvo nada que ver.

En 1999 ya era edil. Bonachón e inteligente, pronto destacó por su saber hacer y por la forma de relacionarse con la gente. En 2001, tras dimitir Caba, asumió la alcaldía, pero una moción de censura le retiró la gracia del gobierno. En 2003 regresó al sillón de mando y pactó con el ´lado oscuro´: los ex gilistas.

En Marbella, por aquella época, Marisol Yagüe gobernaba tras una moción de censura organizada por Juan Antonio Roca para intentar que el municipio continuara siendo su cortijo particular. Historia paralelas con finales similares. En 2007 Barrientos vuelve a barrer en Estepona, pero el 17 de julio de 2008 será una fecha que nunca se le olvidará: es detenido, y centenares de policías, algunos de ellos ya expertos en estas lides, registran su casa, el Ayuntamiento y varias delegaciones municipales. Es el ´caso Astapa´, que desvelará una trama de corrupción generalizada que todo el mundo conocía pero que nadie verbalizaba. Era una realidad sorda que gritaba bastante. ¿De dónde partió la denuncia? El sumario revela que fueron los ediles socialistas David Valadez (ahora alcalde) y Cristina Rodríguez los que, a finales de 2006, cantaron de lo lindo en la Comisaría General de la Policía Judicial.

Hasta entonces, Barrientos jugó con fuego: se le ocurrió recalificar la mitad del Parque Selwo, dando marcha atrás por la presión de la Junta; y trató de aprobar varios convenios en un pleno convocado ´in extremis´ antes de que entrara en vigor la Ley de Ordenación Urbana de Andalucía (LOUA), que impedía usar el dinero de los convenios para sufragar gastos corrientes del Consistorio.

Las artes de prestidigitador de Barrientos consiguieron, según reconocen muchas fuentes, que la actividad municipal nunca decayera debido a los fondos aportados por los ´donantes´. Ese modo de hacer del encantador de serpientes saltó por los aires cuando la jueza Isabel Conejo decidió reventar la investigación iniciada año y medio antes.

Lo cierto es que aquí sí que se encuentra una diferencia con ´Malaya´: mientras que los empresarios entregaban el dinero en Marbella para lograr que sus planes urbanísticos se llevaran a cabo, incluso al margen de la ley, y ese líquido revertía habitualmente en el bolsillo de Roca, los ediles y sus colaboradores; en Estepona una parte muy importante de las ´donaciones´ realizadas por los promotores acababan sufragando eventos, actos, fiestas y obras en beneficio del pueblo. El problema básico es que el dinero de los promotores no puede ser empleado en otra cosa que no sea urbanizar la parcela recalificada. Muchos empresarios denominaban a estas ´donaciones´ como "impuesto revolucionario".

Era fácil: varias promotoras con expectativas de negocio en Estepona accedían a los ruegos del alcalde y de sus hombres y, a cambio, se preocupaban por la actividad municipal. Cuando Valadez fue investido como alcalde, lo primero que hizo fue bajarse el sueldo y su política se basa en usar una lima para esquilmar los modos y las formas de sus predecesores: ha reducido la plantilla en 108 personas en el último año, se han dejado de pagar onerosos alquileres y se ha efectuado un ambicioso plan de saneamiento con el objetivo de que, por lo menos, puedan pagarse los sueldos, la luz y el agua del Consistorio.

Barrientos se rodeó de gente de confianza, punto en el que reside otra similitud con ´Malaya´: José Flores, jefe de gabinete de alcaldía, es denominado en el sumario como ´El Señor de los Hilillos´, mientras que a Roca le llamaban sus subordinados ´El Jefe´. Era normal ver a los concejales de Estepona y Marbella esperando en el pasillo mientras ellos tomaban café; de la misma forma que el juez Torres resaltaba el poder omnímodo de Juan Antonio Roca, la policía dice que Flores es "el que manda, quita y pone en Estepona". Incluso realizaba las listas electorales del PSOE en el municipio. La entonces secretaria provincial socialista, Marisa Bustinduy, conocía el tirón que tenía Barrientos en su pueblo y por eso lo defendió a capa y espada antes de que estallara ´Astapa´. Incluso, se ha llegado a especular con que la dirección socialista conocía los modos y formas de hacer de Estepona, pero eso no se ha podido probar y, por otro lado, no es ni siquiera objeto de investigación judicial.

El dinero iba a parar a tres cajas: la primera, en la que el dinero sí era fiscalizado y a la que llegaban las cuantías de los convenios. La segunda, en la que entraba la suma de las donaciones, que habitualmente se entregaba a través de cheques o en metálico. Una tercera era la parte de los beneficios que se dirigían a cuentas particulares.

Mucho de ese dinero se destinaba a sufragar actos del Ayuntamiento en las diferentes delegaciones y alrededor del Consistorio se generó una "tela de araña" de intereses económicos, relaciones familiares y de amistad, favores a discreción e incluso una red de nepotismo y de concesiones y contrataciones irregulares, "rigiendo exclusivamente el interés personal", recalca la policía.

De hecho, el nepotismo es otra forma de gobierno que caracterizó la etapa de Barrientos: amigos, hermanos, conocidos, primos y tíos de los implicados desempeñaban funciones ligadas al Consistorio. Y, en muchos casos, actuaron como hombres y mujeres ´de paja´ para ocultar el dinero, siempre según el sumario.

Un tema espinoso es el de la financiación irregular de la campaña electoral de 2007, de la que no sólo se benefició el PSOE, sino también el Partido de Estepona (PES) de José Ignacio Crespo, un ex gilista amable y listo como el hambre que lleva años sobreviviendo en política con la entereza de un buscavidas.

La policía asegura que varias promotoras, entre las que destacaban dos, pagaron muchos actos de la campaña de ambos partidos. "Igualmente sería interminable la enumeración de aportaciones de dinero por parte de una gran promotora, tanto al Ayuntamiento, como de forma personal a Antonio Barrientos (competiciones de vela, congreso mundial de noticias, conciertos, regalos de navidad, pago de facturas de luz e incluso la financiación de la campaña electoral del PSOE)", reza en un informe policial.

En 2007, harta de pagar sin obtener rédito de ningún tipo, la promotora se cansó y de produjo un deterioro en las relaciones que mantenía con Barrientos.

Una ex secretaria de Barrientos aseguraba haber visto altas cantidades en metálico en los cajones del despacho de la alcaldía y aclaró que un abogado visitaba las dependencias siempre con maletines, sobre todo en época de campaña electoral.

Si en ´Malaya´ hay nombres cuya fama precede al amplio conocimiento del caso (Isabel Pantoja o Julián Muñoz), en ´Astapa´ pasa tres cuartos de lo mismo: Javier Merino, marido de Mar Flores.También es pública la amistad de Barrientos con José Tomás, José Bono o Javier Rojo.

El sumario sólo se ha abierto en dos ocasiones, pero el tercer levantamiento será inminente, sobre todo porque dos informes policiales "trascendentales" para el caso darán sus frutos muy pronto. Mientras, David Valadez lucha contra molinos de viento: una oposición que acaba de bajarle el sueldo a la mitad –también a sus compañeros– y un Partido Popular que prefiere ver disuelto el Consistorio para luchar por la alcaldía en las municipales. El tiempo dará y quitará razones, pero Barrientos continúa proclamando su inocencia y diciendo que tiene la conciencia tranquila. El futuro sentenciará las acciones pasadas.

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