ana garcía. Cártama
Una vez más los vecinos de los pueblos del Guadalhorce y usuarios de la línea del Cercanías que une Málaga con Cártama, Pizarra y Álora salen a la calle para pedir apoyo ciudadano y exigir que se mejore el servicio de este transporte público.
Encontrar las estaciones cerradas o tener que esperar hasta dos horas o más entre un tren y el siguiente son algunos de los motivos que han provocado el inicio de una campaña de recogida de firmas para que mejoren las condiciones de la línea C-2.
"Especialmente cuando vemos que Renfe sí que invierte en mejoras en la línea C-1 de la Costa del Sol y el servicio es mejor en la conexión con estos pueblos que tienen un tren cada 20 minutos", justifica el impulsor de la iniciativa, Francisco Fernández, que lleva más de diez años utilizando el tren entre Cártama y Málaga.
La dificultad de coger el tren llega hasta no poder comprar un billete, puesto que la única estación que abre regularmente es la de Cártama, mientras que las de Aljaima, Pizarra y Álora se encuentran cerradas. Además, el personal de las taquillas no suele vender los billetes y la mayoría de los usuarios tienen que pagar dentro del tren al revisor dentro que no siempre pasa.
"A todo esto hay que sumar el mal estado en el que se encuentran los apeaderos", protesta este usuario indignado.
Y la situación es cada vez peor. Las condiciones de la línea ferroviaria del Guadalhorce pierde con los años. Anteriormente la frecuencia de los trenes era mayor pero el intervalo de tiempo entre un tren y otro cada vez es más largo. Hasta ahora más de 300 personas han apoyado esta iniciativa particular de protesta para llevar hasta las administraciones y empresa responsable del servicio público las necesidades que presenta la línea C-2.
Políticos. Esta movilización también cuenta con el respaldo de agrupaciones políticas que han reivindicado en varias ocasiones la mejora del servicio. Hace unos meses, el Partido Popular denunció la reducción de trenes y exigió que se estableciera un viaje cada 45 minutos y se fomentara de esta manera el uso del transporte público.
La campaña de recogida de firmas continuará "y llegaremos a los pueblos afectados de la comarca donde tiene parada esta línea, para hacer la mayor presión posible", anuncia Francisco.
Y lo que temen los usuarios y que llevan viendo mucho tiempo es que la sombra de la desaparición lleva años sobre el tren del Guadalhorce.