Carmen fernández. Torremolinos
El comedor social de San José de Emaús, fundado hace ya trece años, estuvo la semana pasada de enhorabuena, pues el Ayuntamiento de Torremolinos donó unos 1.700 kilos del pescado que fue capturado en las jornadas de la Liga de Pesca organizadas a principios de mes por la asociación de ´Pescadores de Torremolinos´ en Playamar para la temporada 2009-2010.
Un acto solidario del que este comedor se muestra muy agradecido, ya que el Ayuntamiento siempre les ha prestado mucho apoyo de cara a la importante labor social que desempeñan en el municipio. Una carrera de fondo que empezaba hace años cuando Antonio Abril, el director del centro, abría las puertas del comedor para atender a los más necesitados y daba de comer diariamente a unas diez personas necesitadas. Sin embargo, la cifra se ha multiplicado actualmente por diez, sobre todo debido a la crisis. "Hay familias que padecen situaciones muy graves, con los dos cónyuges en el desempleo, con los que mantener a los hijos se hace difícil", señala Abril.
Por ello, y para dar servicio a muchas de estas familias, la asociación se ha modernizado y hoy en día, casi a diario, lleva la comida a domicilio a unas 30 personas la comida al domicilio, sobre todo a madres con hijos que están separadas y que atraviesan por una mala situación económica; también a los mayores, pues muchos ancianos no pueden acudir al centro por falta de movilidad. Los restantes, hasta sumar el centenar, almuerzan y desayunan en la propia sede.
En Emaús son más de una decena de voluntarios los que acuden a colaborar con la asociación, como es el caso de Pepi Chamizo que es la cocinera del centro, y de otras muchas colaboradoras y voluntarias que saben la importancia de la labor que desempeñan.
El fundador y director del centro, Antonio Abril, reconoce que la crisis ha hecho que aumente el número de personas que acuden a este comedor social por problemas puntuales, sobre todo por la falta de trabajo y por tanto, de dinero que permita hacer una compra diaria, aunque también hay lugar para el optimismo. "Ha aumentado el número de personas pudientes que quieren colaborar con la asociación en muchos sentidos, pues hay empresas que nos traen comida, otras personas se acercan para echarnos una mano como voluntarios. En una palabra, todo el mundo se volvió más solidario y generoso frente a esta crisis", confirma el director del comedor social.
Sergilo, por ejemplo, es voluntario desde hace tiempo y disfruta cada día acudiendo a llevar y trasladar la comida a los más mayores del municipio, Afirma que atender a los necesitados es una labor muy importante y que el número de personas que ayudan en estos menesteres "debería aumentar a diario".