lola sánchez. Sierra de Yeguas
"Más despacio por favor". Éstas fueron las primeras palabras en español que Julie Hilton Brown, natural de Londres, aprendió hace dos años cuando llegó al pueblo de Sierra de Yeguas para pasar su jubilación. Ahora, ha ampliado su vocabulario, aunque aún cuenta con bastantes dificultades para expresarse en español, explica, por la rapidez y el acento del que gozan los andaluces.
"Pero me encanta esta tierra, en ningún sitio se come y se vive tan bien", expresa en un tímido castellano la londinense, quien desde hace un mes acude cada sábado a la biblioteca municipal del pueblo para participar en los intercambios lingüísticos que ha organizado el Ayuntamiento, de la mano del centro Guadalinfo, para permitir que ambas comunidades, la autóctona y la anglosajona, mejoren su conocimiento uno del otro, también desde un punto de vista cultural.
Y el círculo se va ampliando. Más de 25 personas de una y otra nacionalidad están participando en estas clases en las que se fomenta la conversación y los juegos de palabras en ambos idiomas. "Aquí es mucho más fácil aprender inglés. No me da vergüenza porque todos nos conocemos, y los ingleses me corrigen mi acento, algo que nunca han hecho mis profesores", comenta Carmen Torres, una vecina de 24 años estudiante de Empresariales, quien asume el aprendizaje de este idioma como un valor añadido para encontrar trabajo.
"Y es que en todos los sitios es la misma pregunta. ¿Cuál es su nivel de inglés? Y claro, mi respuesta es escueta... el básico", comenta la joven, quien asegura que vive las dos horas de intercambio lingüístico como un "suspiro", por la variedad de cuestiones que tratan cada día.
Las risas, además, están aseguradas. "Entender a un español sólo es fácil, a dos quizá también, pero a tres juntos hablando rápido es una locura", bromea Jackie Moutrey junto a su marido Alan, ambos ingleses de más de 60 años, pero enérgicos participantes de las clases de idiomas.
La comunidad inglesa residente en Sierra de Yeguas supera el centenar. La convivencia en el pueblo se plantea como un reto diario para estos vecinos, quienes agradecen la amabilidad con la que los serranos los han acogido.
"El intercambio no se va a quedar sólo en clases de inglés. Vamos a salir a la calle para que aprendan a manejarse en el mercado de abastos, en las tiendas de barrio. Queremos que se integren a todos los niveles", continúa José María González, primer teniente de alcalde en el Consistorio.
Rodeados de libros, los acentos españoles e ingleses "se fusionan" entre las cuatro paredes de la biblioteca.