p. s. Marbella
El conflicto laboral que afecta a la recogida de basuras en Marbella comienza a oler mejor. La alcaldesa, Ángeles Muñoz, y el coordinador de Hacienda y Personal, Carlos Rubio, se reunieron ayer con los representantes sindicales que apoyan la convocatoria de huelga prevista para los próximos 4 y 5 de diciembre, una iniciativa que amenaza con presentar una ciudad sucia ante los turistas que la visiten en el correlativo puente de la Constitución.
La reunión fue fructífera, en opinión de los convocantes de la temida huelga, pero no definitiva. No obstante, para hoy mismo está planificado un nuevo encuentro que previsiblemente facilitará el acercamiento, según Antonio Sánchez, Benito Gómez y Daniel Pérez, representantes respectivamente de los sindicatos STAN, STAL y CGT, impulsores de esta medida de presión.
"No quisiéramos llevar a cabo esta huelga pero estamos dispuestos a llegar a las últimas consecuencias si el Ayuntamiento no equipara los derechos de los empleados municipales de Residuos Sólidos Urbanos (RSU)", sentenció Pérez, consciente del daño que supondría para la imagen del municipio turístico. De hecho, la convocatoria está formalizada y, actualmente, la negociación entre ambas partes tienen como fin último su desconvocatoria. El gobierno municipal del PP ya manifestó su intención de "dialogar" con los trabajadores para alcanzar una solución "que no conlleve un perjuicio para los ciudadanos", tal y como señaló su portavoz, Félix Romero.
Conflicto. Los 156 trabajadores afectados (del total de 260 empleados de RSU) demandan una equiparación de su convenio colectivo con el del resto de los empleados del Consistorio marbellí. Entre otras desigualdades, aseguran, como ejemplo, cobrar la mitad del honorario por nocturnidad que perciben el resto de los trabajadores locales inscritos en otros servicios.