princesa sánchez. Marbella.
Sevilla decide hoy el futuro urbanístico de Marbella. La Comisión de Ordenación del Territorio y Urbanismo de Andalucía ( COTUA) se reúne en la capital andaluza para evaluar el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de la localidad. Este órgano de voz consultiva pero voto vinculante tiene potestad para ponerle punto y final a años de estudio, tramitación, encuentros y desacuerdos. Pero también puede ponerle un punto y seguido.
Esta última posibilidad le parece "impensable" al gobierno municipal del PP, según reconoció ayer su portavoz, Félix Romero. El Consistorio, encargado de la elaboración del PGOU, no espera "sorpresas" por parte de la Junta de Andalucía, controladora de la legalidad del documento a través de la COTUA y, por tanto, responsable de su entrada en vigor. Los populares dan por hecho que el Plan General se aprueba hoy.
Fuera de la plaza de Los Naranjos, donde tiene sede el Ayuntamiento, no se ven las cosas tan claras. Las directrices marcadas por el nuevo planeamiento son sinónimo de discusión y polémica desde el primer momento de su redacción. Y parece que también hasta el último. Ayer mismo, los propietarios de los 238 apartamentos, locales comerciales y garajes del Banana Beach, amenazaban con artillería legal.
Polémica. El edificio, que constituye uno de los símbolos ´gilistas´, no está dentro del proceso de legalización de las cuantiosas viviendas irregulares que se construyeron durante el mandato del Grupo Independiente Liberal (GIL). La oficina de planeamiento detectó más de 40.000 inmuebles que no se ajustaban al Plan General vigente, aprobado en 1986, según adelantó este diario. Alrededor de 18.000 se legalizan en la última versión del documento que se debate hoy.
La comunidad de Banana Beach se queja de que hay otras 16 promociones en las mismas circunstancias irregulares que las suyas que, sin embargo, se regularizan. Este edificio está construido a pie de playa y sobre un suelo destinado, a priori, para equipamiento público. Además, cuenta con una sentencia firme del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía que anula su licencia y deja pendiente su derribo.
Los vecinos no entienden el criterio pactado por Ayuntamiento y Junta de Andalucía para legalizar unas viviendas y dejar otras fuera. Pero tampoco lo entiende el Colegio de Arquitectos de Málaga que en su momento presentó una alegación en contra del PGOU marbellí por considerarlo "injusto e interesado". No fue la única. El texto urbanístico se expuso en dos ocasiones y en ambas recibió más de 8.500 escritos en su contra.
Pleitos. Antes de ser aprobado, ya cuenta con un recurso de reposición planteado por la constructora Altamira Santander Real Estate que, tras su previsible rechazo hoy en pleno, puede convertirse en un nuevo pleito judicial para el Ayuntamiento. Por su parte, los vecinos de Banana Beach ya avanzaron su intención de impugnarlo y de querellarse contra todos los concejales que votaron a su favor en el pleno del pasado 29 de julio. Aquel día, el PGOU fue aprobado provisionalmente.
El consejero de Vivienda y Ordenación del Territorio, Juan Espadas, presidirá hoy la COTUA en la que también participará la alcaldesa de Marbella, Ángeles Muñoz. Los vecinos del Banana también quieren intervenir, pero ayer aún no tenían autorización. Los empresarios marbellíes agrupados en el Centro de Iniciativas Turísticas, intervinieron ayer por su cuenta mediante nota de prensa. Pidieron la aprobación del Plan "sin más dilación".
Todo parece indicar que, pase lo que pase hoy, no habrá punto final. El PGOU de Marbella no ha hecho más que empezar.