FRAN EXTREMERA. TORROX
Van camino de tres semanas, al sol cada lunes, con más días nublados que rasos en cualquier caso –por este invierno especialmente nuboso y frío para ellos–. Cerca de 40 trabajadores, otras tantas familias que en plena crisis no pueden cuadrar sus cuentas a fin de mes, acumulan dos mensualidades pendientes de cobro. "Y lo que es peor, la empresa que nos contrató y la adjudicataria de las obras sólo se han puesto de acuerdo en las últimas semanas sobre los metros que una le debe a otra".
El torroxeño Salvador Rico, al igual que sus compañeros, considera que deberían haber iniciado las conversaciones, la adjudicataria CHM y la subcontratada Eisur, con el asunto prioritario de los impagos. Una cuestión que se agrava con el paso de los días, ya que los empleados siguen dados de alta en la Seguridad Social, por lo que no tienen derecho a un subsidio por desempleo y tampoco optan a trabajar en otro sitio.
A partir de este lunes, como han acordado este pasado viernes, su actitud pasiva variará. "Hasta ahora hemos estado a pie de obra, porque estamos dados de alta, pero nos han dicho que CHM ha contratado a otra empresa para poder terminar pronto las obras, como está pactado con el Ayuntamiento y la Junta de Andalucía, y nunca vamos a permitir que empiece de nuevo la obra sin que se nos pague lo que nos deben".
Antonio Torres, por ejemplo, indica que está en una situación límite. Lo poco que tenía ahorrado lo ha invertido en estas semanas en desplazamientos, porque reside en Pizarra. Y otro torroxeño, Fernando Rico, argumenta que o llega una solución ya, o no sabrán qué hacer. "Porque no podemos esperar ni un día más", dice.
Este lunes se desplazarán hasta la plaza de la Constitución tanto los empleados de las obras del paseo marítimo de Ferrara, cuya reforma está incluida en el Plan Estatal, como los de la travesía de la carretera que atraviesa el casco histórico –adjudicadas por la Junta de Andalucía sin la intervención del Ayuntamiento–. "Vamos a protestar pacíficamente en pleno centro, para que como el día del último pleno nos escuchen los políticos y también la gente que vaya al Ayuntamiento".
En sus rostros, cansados y confundidos a ratos, de tanta espera, como subrayan, hay aún algo de optimismo: "Ojalá que en los próximos días se den cuenta de lo que realmente somos, padres de familia con hijos que nos ven hundidos", aclara Pablo Medina.