Julio J. Camargo. Monda
Cuando llega el mes de marzo, los mondeños salen a la calle para vivir una de las fiestas más esperadas, el Día de la Sopa Mondeña, que este año celebra el catorce cumpleaños. En cada rincón del pueblo se cocina la misma receta que alimentaba a los antiguos trabajadores del carbón ya desde el siglo XIX y que hoy es la seña de identidad de la cocina de Monda.
Más de 6.000 personas acudieron ayer al pueblo de la Sierra de las Nieves para compartir con los vecinos una ´ración´ de la historia gastronómica y serrana del Valle del Guadalhorce.
La elaboración de la sopa mondeña lleva el ritmo pausado propio del campo, para conseguir el sabor de siempre. "Llevamos aquí trabajando desde las 11 de la mañana. Pero empezamos a migar el pan el jueves pasado", explica Cristobal Villalobos, representante de la Comisión de Fiestas del Ayuntamiento de Monda, y uno de los cocineros. Uno de los ingredientes fundamentales son los 150 kilos de pan cateto, "que tiene que ser de unos 5 días para que esté duro y se pueda cortar con una navaja", añade.
Antes del pan se ha hecho el sofrito con 50 kilos de ajo, 70 kilos de habas y otros tantos de pimiento. También se añade el ´tomate de culo´, una variedad que se cuelga y se mantiene todo el año. "Después se hace el caldo con el tomate de culo, típico de la sierra, para cocer los 10.000 huevos y echárselo todo al pan" dice José García, el cocinero con más experiencia. "Llevo haciendo la sopa mondeña desde el primer año, hace ya 14, pero la he comido desde antes de que me salieran los dientes", comenta.
La sopa mondeña está ligada a las labores del campo y a los carboneros que salían desde Monda para trabajar el carbón en Córdoba. "Yo he sido carbonero y recuerdo que en las peores épocas comíamos sopa por la mañana y por la tarde, solamente", explica José García.
El dornillo. La tradición agrícola y minera también ha unido un utensilio muy particular a la preparación de la sopa mondeña: el ´dornillo´. De la ´teta de un chaparro´ se extrae un recipiente con la forma de un perol, el más grande de Monda tiene 1,5 metros de diámetro y es propiedad del Ayuntamiento; con él se da de comer a todos los que acuden a Monda en este día, desde el primer año
El ´dornillo´ forma parte de muchos hogares de Monda y sus habitantes lo sacan en cada rincón del pueblo para unirse a la fiesta. "Llevamos haciendo la sopa toda la vida, pero estos días salimos a la calle para invitar a los amigos que vienen de fuera", destaca Juan Tapia, que mantiene uno de los primeros recuerdos de la Sopa Mondeña.
Las actuaciones de los más jóvenes del pueblo y los puestos de venta con los mejores productos que da la Sierra de las Nieves completan el día grande de Monda. Mientras, el ir y venir de raciones mantiene expectantes y deja satisfechos, un año más, a todos los presentes.