JUANJO ZAYAS. VÉLEZ MÁLAGA.
Todo quedó en un buen susto pero la madre del pequeño no lo olvidará en la vida. A. R. E., un niño de cuatro años de edad, tuvo que ser rescatado por los bomberos tras permanecer más de dos horas atrapado en un conducto de la piscina. El suceso tuvo lugar el jueves hacia las seis de la tarde, en el conjunto San José, situado en la urbanización Paraíso del Sol, en Benajarafe (Vélez Málaga).
El pequeño se encontraba en la piscina comunitaria del conjunto residencial con su madre y su hermana pequeña, de dos años, junto a una vecina y sus hijos. La tarde transcurría entre sonrisas, carreras y saltos hasta que el pequeño A. R. E. introdujo el brazo en uno de los tubos de aspiración de la piscina. Lo que comenzó como una inocente travesura empezaba a convertirse en un angustioso episodio difícil de olvidar.
Al ver que no podía sacar la mano, su madre se lanzó al agua e intentó sacarlo, sin resultado, ya que el brazo se encontraba apresado dentro del orificio.
La angustia se encargó de amplificar la voz de alarma entre los vecinos que, ante la imposibilidad de sacar al pequeño, llamaron al 112. El Consorcio Provincial de Bomberos de Málaga recibió el aviso del servicio de emergencias a las 18.45 horas. Rápidamente, dos dotaciones de bomberos se desplazaron hasta el complejo mientras los vecinos hacían lo posible por tranquilizar al pequeño, cuyo brazo quedó aprisionado a escasos centímetros por debajo del nivel del agua, donde se ubicaba el tubo de aspiración.
Los bomberos vaciaron parcialmente la piscina para poder trabajar en seco y tuvieron que picar la estructura, de hormigón armado, para extraer finalmente el brazo del tubo.
Una vez rescatado, el menor fue puesto a disposición de los servicios sanitarios, que le trasladaron al hospital comarcal de la Axarquía, en torno a las 20.30 horas. Apenas una hora más tarde, el pequeño fue trasladado al Materno Infantil de Málaga. Allí fue atendido en urgencias y trasladado con posterioridad a planta, donde actualmente permanece estable, según confirmaron fuentes del centro hospitalario.
Numerosos vecinos de las viviendas colindantes acudieron a la piscina, impotentes ante la situación. «El niño temblaba, muy nervioso, y su madre lo tenía sujeto dentro para evitar que se moviera y se hiciera más daño», asegura Lorena Quesada, una de las testigos de este incidente.
La paz y la tranquilidad que se vive en este pequeño núcleo de población saltó en pedazos ante la angustia que vivían el niño y su madre: «Había algunos que le hablaban al niño para que estuviera tranquilo», señala Rubén Ruiz, quien presenció la espeluznante escena.
Algunos vecinos aseguran que el tubo de aspiración carecía del embellecedor externo que tienen otros cercanos, por lo que el menor tuvo mayor facilidad para meter el brazo en el interior, aunque luego no pudo sacarlo, hasta que le auxiliaron los bomberos.