Piso de acogida

El hogar de la esperanza

La Plataforma Antequera Solidaria ha recibido el segundo galardón de los II Premios Solidarios

26.10.2015 | 02:05
Las familias que entran a formar parte del programa en Antequera residen durante seis meses en el piso de acogida.

En lo que va de año, seis familias han pasado por el piso de acogida, entre ellas tres mujeres que han encontrado trabajo y ahora viven independientes junto a sus hijos

Cientos de personas viven por debajo del umbral de la pobreza, sin herramientas a su alcance para avanzar ante la falta de recursos y con la frustración de no poder cubrir las necesidades básicas de los más pequeños. En este contexto, la Plataforma Antequera Solidaria abrió en febrero pasado una casa de acogida que ayuda a familias monoparentales con hijos, sobre todo mujeres víctimas de violencia de género o abandonadas por sus parejas.

Es el caso de Montse, nombre ficticio por razones de seguridad. Llegó desde Marruecos tras casarse, dejando atrás su empleo de administrativa y viendo nacer a sus hijos mientras su marido trabajaba, hasta que un día el abandono de su pareja la arrastró junto a sus tres hijos pequeños a la calle.

«Vivimos una tragedia en la que no tenía ni para comprarle leche a mis niños. Llegó un momento en el que lo único que comíamos era pan y aceite gracias a Cruz Roja», cuenta esta joven quien lamenta cómo su hija de 5 años padecía dolores de estómago por la falta de alimento.
El desamparo de esta familia se alargó en el tiempo. Durante tres años, Montse y sus hijos deambularon por pisos de alquiler gracias a la ayuda de Cáritas llegando a dormir en una casa de acogida «donde entraba agua por las ventanas».

Pero un buen día se cruzaron en su vida los voluntarios de la Plataforma Antequera Solidaria que le han devuelto la sonrisa, llevándola a conseguir el trabajo deseado y cerrando tras de sí un capítulo de su historia que nunca podrá olvidar.

Y es que estos voluntarios se han convertido en los ángeles de la guarda de mujeres que se encuentran viviendo el mismo drama que Montse. La plataforma, que está formada por todo el tejido asociativo de Antequera, reparte desde 2008 alimentos a los más necesitados, sumándose a sus fines solidarios cambiar el destino de mujeres con hijos o embarazadas en situación de exclusión socio-residencial.

Un reto que en febrero de este año desencadenó en la puesta en marcha de un piso de acogida, que con menos de un año de existencia ha sacado de la oscuridad ese voluntariado que pocas veces es reconocido, con la entrega del segundo galardón de los II Premios Solidarios que organizan a nivel nacional la Fundación Ananta y la Fundación Alberto Contador. El premio conlleva una donación en metálico de 6.000 euros para un proyecto en el que también colabora el Consistorio antequerano.

Por este hogar sin fronteras ya han pasado un total de seis familias, incluidas las que en este momento comienzan el programa, que tiene una duración de seis meses actualmente.

Una iniciativa solidaria que ha cambiado la vida de Montse, que ahora trabaja cuidando personas mayores, vive independiente con sus tres hijos e incluso se ha podido comprar un coche. «He conocido gente maravillosa y gracias a ellos mi vida ha cambiado», agradece la mujer.

En el piso de acogida, con capacidad para tres familias, reside actualmente Nadia, junto a sus tres hijos desde hace dos meses. Llegó hace nueve años al país en búsqueda de una vida mejor con la mala fortuna de que su marido falleció dejándola sin medios económicos.

Durante dos días, su hogar estuvo en la calle sin tener a nadie a quien recurrir. «Si no fuera por la ayuda de los voluntarios seguiríamos viviendo en la calle. A mis niños no les esperaba una buena vida y a lo mejor me los habrían quitado», subraya Nadia, que se forma desde hace un mes en estética y espera ejercer en breve para mantener a sus hijos.

Alejandra también reside temporalmente en este hogar con la esperanza de que su suerte cambie y pueda encontrar un trabajo. Su situación también estalló tras el abandono de su marido. Ahora lucha por que su hija no viva el calvario que ella sufrió en centros de acogida, tras el abandono de sus padres cuando era niña.

«Para nosotros es una gran satisfacción porque hemos conseguido cambiar la vida de tres familias desde el voluntariado», señala el presidente de la Plataforma Antequera Solidaria, Francisco Moreno.

Aún queda mucho camino por andar, ya que seis familias están en lista de espera para ser atendidas por estos ángeles de la guarda que, trabajando desde un pequeño piso en Antequera, aportan una montaña de arena para cambiar poc0 a poco la vida de las personas en riesgo de exclusión.

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