Protectora de Alhaurín el Grande

El CYD Santa María lanza un SOS

Las adopciones y las ayudas a la protectora han descendido en los últimos tres años, dejando a los voluntarios ante el futuro incierto de tener que atender a más de un centenar de animales

16.12.2015 | 15:39
Imagen de dos cuidadoras dando de comer a un caballo.

La Asociación y Albergue CYD Santa María, tras más de 15 años luchando por el bienestar de los animales, solicita ayuda a la sociedad y las administraciones para alimentar y salvar la vida de los 150 animales que se encuentran en sus instalaciones, sobre todo, heno y paja para 60 caballos.

En los tres últimos años el número de animales abandonados con signos de maltrato o desnutrición se ha incrementado debido a la crisis financiera, que los margina aún más por las escasas posibilidades económicas que les dejan sin familia adoptiva o en situación de desamparo alimentario. La Asociación y Albergue CYD Santa María de Alhaurín el Grande arrastra este panorama después de más de 15 años luchando por los animales. Pero la situación en los últimos meses ha adquirido tintes dramáticos, lo que les ha llevado a lanzar un SOS a toda la sociedad para salvar la vida de los 150 animales que se encuentran en sus instalaciones.

El mayor miedo que embarga a los responsables de esta entidad es no poder ofrecer bienestar a los perros, gatos, hurones, cabras, aves y sobre todo a los 60 caballos a los que cuidan con cariño. La alimentación de los equinos es la más costosa, sobre todo desde que hace tres años tuvieran que hacerse cargo de una veintena de caballos que se estaban muriendo de hambre en la zona de río Real, en Marbella. Heno y paja son los alimentos que más necesitan y suponen 3.000 euros al mes. Por ello, solicitan la aportación de estos alimentos a los amantes de los equinos.

Una de las fundadoras de CYD Santa María, Virginia Solera, afirma que aquel que pueda comprar una lata de comida para un gato «ya está ayudando. El problema es que no sé cuál puede ser el futuro de estos animales porque cada vez tenemos menos recursos».

«Antes, cuando recogíamos un caballo era fácil encontrar una familia adoptiva y teníamos muchas aportaciones económicas, pero desde la crisis la gente no puede. Antes, la adopción de un potro estaba garantizada, y ahora es imposible», lamenta Solera, quien se queja de que «mucha gente sigue pensando que si un caballo no se puede montar, no sirve».

De este modo, en los últimos años, el CYD Santa María ha dejado de ser un albergue, para convertirse en hospital e incluso «residencia de animales ancianos».

Sin embargo, Solera resalta la necesidad de que las administraciones y la sociedad pongan su grano de arena para mejorar la vida de estos animales, porque «es un sueño cumplido para las personas que luchan por los animales y un paraíso para estos últimos, pero el sueño se puede tornar pesadilla si no reciben ayuda».

«Cuando los recogemos necesitamos recomponer los puzzles en que los maltratadores han convertido a estos animales. Para ello, necesitamos tiempo, paciencia, amor, atenciones veterinarias y comida y, en los últimos meses, esta última ha peligra», resalta una de las fundadoras del CYD, quien insiste en que la promesa de asegurarles que «están a salvo y que no volverán a sufrir más» se desvanece ante esta situación.

La Asociación CYD Santa María ha creado un apartado en su web para las personas que deseen donar comida: http://www.asociacioncydsantamaria.es/donar-comida/ o el teléfono 610 397 027.

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