III Día de la Tagarnina

Las desconocidas tagarninas

Villanueva del Rosario celebró ayer su tercer Día de la Tagarnina, un cardo único que crece silvestre en su sierra y que se come tradicionalmente en caldo.

26.03.2016 | 12:10

Todos los que se acercaron al municipio pudieron degustarlo de manera gratuita y disfrutar de actividades deportivas y artísticas. - Más de 3.000 raciones de guiso, cocinadas con 200 kilos de este cardo, fueron servidas ayer en Villanueva del Rosario en el III Día de la Tagarnina

­La Plaza Nueva el Saucedo acogió ayer sábado la celebración del III Día de la Tagarnina de Villanueva del Rosario, una cita gastronómica que tuvo su momento estrella en la degustación gratuita del plato típico del pueblo, hecho a base de tagarninas. Este guiso es perfectamente conocido por los habitantes de este municipio malagueño y por algunos habitantes de la comarca nororiental. Sin embargo, al ser autóctono de Villanueva es principalmente consumido en esta localidad, siendo bastante difícil encontrarlo en otros sitios.

Con el objetivo de dar a conocer este producto gastronómico, que incluso algunos restaurantes de Málaga ya ofrecen en su carta, se organiza el Día de la Tagarnina, contribuyendo de esta forma a que este producto y plato típico de la zona se popularice. Ésta es la tercera vez que se prepara esta cita gastronómica en el municipio, y sin embargo, ya se ha multiplicado el número de visitantes y consecuentemente la cantidad de platos preparados y los kilos de tagarnina necesarios para su preparación. En esta tercera edición fueron necesarios 200 kilogramos, cuando en su primera edición se cocinaron sólo 60, explicaba ayer el alcalde de Villanueva del Rosario, José Antonio González.

Son «la humedad y la sombra» de esta parte de la Sierra de Camarolos y Hondonero las que hacen que este cardo se críe «salvaje» y «comestible» en Villanueva, detalló González. Y es este tipo de crianza la que hace que no se cultive ni explote de forma organizada este cardo para su posterior recogida y venta. La costumbre es que la planta crezca en libertad, para luego ser recogida por el propio consumidor, que la cocina en casa. Aún así, también hay personas que se dedican a la búsqueda y venta de la tagarnina, apuntó el edil.

De esta forma tan tradicional tuvieron que ser recogidos los 200 kilos necesarios para el guiso. Varios días tardaron en realizar esta tarea ya que debido a su peso liviano, ese volumen implicaban un gran cantidad de cardos. Ya con la materia prima, había que pasar manos a la obra. Para la preparación de esas 3.000 raciones fueron necesarias las manos de 13 cocineras.

Tres de ellas, Josefina Cebrián, Elvira González y María Jesús Arjona, relataron a este periódico que la tarea es sencilla, pero requiere de tiempo, pues se necesitan dos días antes de empezar a cocinar para limpiar y cortar los cardos. Con las tagarninas listas se empieza a cocinar y para el caldo, según explicaron, sólo se necesita pan, almendras, cebolla, patatas y tortillitas de atún o bacalao. Como se aprecia, los ingredientes son escasos, ya que a este plato se recurría en momentos de estrechez económica, debido precisamente a su sencillez y bajo precio.

Aunque el centro de la fiesta de ayer era este producto gastronómico autóctono del municipio, el Día de la Tagarnina también fue un punto de encuentro de los empresarios de Villanueva del Rosario. Porque, como señaló el delegado de Agricultura de la Junta de Andalucía, Javier Salas, estas citas «unen y dan riqueza» económica a los pueblos, a la que vez que se dan a conocer aspectos tan particulares y desconocidos como el de este municipio. Muestra de ello eran los más de 20 stands que también se dieron cita en la Plaza Nueva para ofrecer sus productos.
El deporte también se hizo un hueco, pues previo a la degustación del guiso en el centro del pueblo se organizaron desde muy temprano dos actividades deportivas: la jornada de senderismo «Mirador de Hondonero» y la Carrera «V Subida al Hondonero».

Los más pequeños también estuvieron representados en este tercer Día de la Tagarnina. Para ellos había juegos, animaciones y colchonetas que compartían espacio con la carpa y el escenario. En ellos, diferentes coros bailaron y cantaron para los espectadores que, pacientes, esperaban a que el guiso estuviese listo y se sacase a la calle.

@maricarmensango

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