Día Mundial del Parkinson

"Me llamo José Antonio y soy enfermo de Parkinson"

Establecida como asociación desde hace poco más de unos meses y compuesta ya por más de 15 socios, la Asociación Parkinson Antequera es la única que existe en la comarca para ayudar a enfermos de esta enfermedad

12.04.2016 | 17:02
Algunos de los socios de la Asociación Parkinson Antequera, con José Antonio Peláez, su presidente, en el centro.

Tomando un café fue como José Antonio Peláez empezó a percibir el temblor de su mano izquierda. Tenía 44 años. Ese temblor fue tan sólo el principio del ir y venir a la consulta del médico de cabecera, del traumatólogo y finalmente del neurólogo.

Fue este último, el que por descarte, como dice Peláez, le diagnosticó la enfermedad de Parkinson. Enfermedad neurodegenerativa que celebra hoy su día mundial, y que es la segunda más frecuente en España, con más de 150.000 afectados, de los que al menos 5.000 son malagueños.

El Parkinson es bien conocido por los síntomas que manifiesta quien lo padece; sin embargo, sus causas son desconocidas para aquellos que no la sufren. Es aquí donde es necesario que un neurólogo le explique al enfermo en qué consiste el Parkinson. En palabras del doctor Víctor Campos, del Hospital Xanit, se produce por la «degeneración de unas células nerviosas situadas en el cerebro: las neuronas dopaminérgicas».

Es destacable que cuando empiezan a aparecer los primeros síntomas de la enfermedad, casi el «70% de las neuronas ya han sido destruidas». Esta no regeneración se ha estado produciendo durante décadas antes de que aparezcan los síntomas más llamativos, los que afectan a la parte motora del cuerpo humano.

Peláez recuerda perfectamente cuándo su neurólogo le hizo el diagnóstico. Éste que, como asegura Campos, se hace «sin seguridad absoluta, como en casi todas las enfermedades neurodegenerativas», se hizo a través de una prueba nuclear. Con ésta, cualquier neurólogo es capaz de ver que «las neuronas dopaminérgicas son deficitarias».

Una vez que el médico establece qué padece el enfermo, comienza el tratamiento farmacológico específico para el Parkinson, que busca que las neuronas dejen de morir.

No obstante, el tratamiento que un médico puede ofrecer se queda ahí; son los enfermos y sus familiares los que van a convivir con la enfermedad y los que encuentran en las asociaciones, como la recién creada en Antequera y su comarca, «soluciones que las estructuras sanitarias no pueden dar», apuntó Campos.

Hasta la creación de esta asociación antequerana, la única que existía era la entidad provincial, provocando que muchos de los enfermos de la comarca no puedan beneficiarse de sus talleres de musicoterapia, logopedia, movilidad o psicología, debido a la distancia con sus hogares.

Muchos de ellos debían rechazar la posibilidad de acudir a la asociación provincial con sede en la capital, a pesar de que según el doctor Campos «juegan un papel importante en el abordaje integral del paciente parkinsoniano».

A través de estos talleres que la asociación antequerana pretende impartir, una vez que consiga el número de socios necesarios, quieren «mejorar la movilidad, la logopedia, ayudar a los enfermos a realizar sus actividades diarias e incluso ofrecerles apoyo psicológico y emocional», explicó Peláez, que además de enfermo es el presidente de la asociación.

Junto a Peláez, por ahora hay 15 socios más. Entre ellos está Carlos Mª Ruiz (Cartaojal), que con 47 años ve la asociación como una vía para «saber que hay más gente como yo y de esta forma conocer otras experiencias». Para José Antonio Medina, recién diagnosticado, la asociación es una forma de «contacto con la gente y de seguir viviendo», porque como aseguran él y Eugenia Olmedo, la unidad que ésta les aporta les hará vencedores.

Por ahora la asociación está en su «kilómetro cero» como cuentan entre risas sus miembros, es el momento de salir a la calle y de darse a conocer entre los enfermos de parkinson y sus familias. Necesitan socios y empezarán a buscarlos hoy con una mesa informativa en el hospital comarcal de Antequera.

Dar visibilidad a la enfermedad y sus enfermos es también uno de sus objetivos porque como dice Peláez: «Tenemos de que dar la cara: Me llamo José Antonio y soy enfermo de Parkinson».

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