Jornadas

Apostar por cultivos intensivos en el olivar de Antequera, clave para la rentabilidad

Unicaja organiza en la ciudad de los Dólmenes una jornada de Enclave Agrario

15.06.2017 | 14:40
Una imagen de encuentro en el Hotel Finca Eslava.

De las 130.000 hectáreas dedicadas al olivo en la Comarca de Antequera, en torno al 50% son tierras de cultivo tradicional. En la otra mitad se trabaja con sistemas más intensivos, mucho más rentables, que mejor podrán hacer frente a la bajada de precios que se espera en los próximos ejercicios, según ha apuntado este jueves Juan Vilar, consultor estratégico en agroalimentación y aceite de oliva, durante una la jornada de Enclave Agrario que Unicaja ha celebrado en Antequera.

Decenas de agricultores y empresarios del sector olivarero, responsables institucionales y de asociaciones agrícolas se han dado cita en las instalaciones del Hotel Finca Eslava para analizar el mercado, la evolución experimentada en los últimos años en cuanto a oferta y demanda y la expansión de los cultivos, tanto en España como en otros países.

Como ha señalado Vilar, son ya cerca de 60 estados en todo el mundo donde se plantan olivos, con una importante apuesta por los sistemas intensivos, como ya se está haciendo Australia, Argentina, Israel o México. El liderazgo sigue siendo de España, pero los expertos tienen claro que hay que ir progresivamente transformando el olivar tradicional -con unos 100 ejemplares por hectáreas- a otros modelos intensivos -entre 200 y 600- o superintesivos -más de un millar de árboles por hectárea-

Vilar reconoce que hay caso en los que este cambio "no es la panacea", debido a la limitación de espacio y la orografía del terreno o por las necesidades de agua de la zona. Por ello también ha puesto otras estrategias que pueden desarrollar las almazaras para poder subsistir.

Otras opciones es la agrupación en fincas y almazaras, cultivando de forma conjunta para ahorrar algunos costes, o trabajar a través de empresas de servicios, "buscando el efecto tamaño".

La última alternativa es apostar por una "diferenciación incremental": dar un valor añadido al producto -especialmente a través de la innovación- que lo haga distinto de la competencia, para el cliente esté dispuesto a pagar algo más. Ejemplo de ello son desde el uso de envases especiales para aumentar la conversación del producto hasta versiones específicas como poner a la venta el aceite elaborado con las olivas del primer día de recolección.

"La innovación es la estrategia que en mayor medida puede ayudar más a diferenciarte de la competencia y obtener un precio superior por un producto en circunstancias normales", ha subrayado Vilar.

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