Accidente

Viajeros y Arahal critican que se anulara el transbordo anunciado por el estado de la vía

Un empresario de Vélez Málaga y el concejal de Seguridad del municipio sevillano no entienden la decisión de continuar el viaje

01.12.2017 | 05:00
Técnicos de Adif arreglan el trazado ferroviario junto al tren siniestrado.
Viajeros y Arahal critican que se anulara el transbordo anunciado por el estado de la vía

El pueblo vivió una gran tragedia ferroviaria en 1965

  • Arahal ya fue testigo el 30 de junio de 1965 de un accidente ferroviario que causó 13 muertos y más de 30 heridos. El tren colisionó en un paso a nivel con un autocar repleto de pasajeros que venía de Sevilla. La mayoría de las fallecidos eran de Morón de la Frontera, mientras que de Arahal sólo se contabilizó la muerte de un vecino muy conocido. Era Antonio Jiménez Pérez, corresponsal de ABC en el pueblo. El accidente es uno de los más graves desde la llegada del ferrocarril en 1848.

Un vecino de Vélez Málaga y víctima del accidente en el que el tren Málaga-Sevilla descarriló en Arahal el miércoles se han sumado a las críticas que cuestionan que el convoy continuara la marcha después de que sus responsables anunciaran un transbordo en autobús por el mal estado de la vía. Siguendo la línea de Rosa Cañete, residente en Torremolinos y pasajera que el día del accidente dijo lo extraño que les pareció el cambio de opinión, José Franquelo explicó ayer a Efe que el transbordo se anunció a la altura de Marchena. «Poco después volvió el revisor y nos dijo que se podía pasar, y a los pocos minutos de aquello por poco nos matamos todos, y es lo que no entiendo», relató el empresario. Franquelo, que sufre una contractura cervical y otra dorsal, destacó que tuvieron «mucha suerte» y que podría haber sido «una catástrofe», ya que en el lugar por el que pasó el tren, «a una velocidad que no sé si era la adecuada», habían saltado trozos de vía y grapas de hormigón.

Señaló que tras descarrilar el convoy atravesó un puente en el que quedaron algunos de sus trozos y que si llega a impactar contra esta estructura en lugar de seguir avanzando «habría ocurrido una gran desgracia». Franquelo, que lamentó el tiempo (casi tres horas) que tuvieron que estar los pasajeros junto a las vías esperando a ser recogidos por otro tren, explicó que él iba en el último vagón y que notaron un salto, «todo se inclinaba» mientras el convoy recorría unos 300 o 400 metros. «Fue un caos, con maletas cayendo y algunas personas muy nerviosas; luego vino un olor fuerte a gasoil y nos intentamos poner todos a un lado para compensar el peso, porque parecía que íbamos a volcar y a caer sobre la zona embarrada», recordó. Tras llegar a Sevilla, Franquelo y otros viajeros malagueños fueron trasladados en autobús hasta Málaga.

Muy crítico fue también el concejal delegado de Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento de Arahal, Luis López Minguet, a quien le parece «un milagro» que no se produjeran víctimas mortales e «inexplicable» que el tren no se detuviera. El edil, que es también voluntario de Protección Civil de Arahal y activó a sus miembros para la emergencia, dijo: «Es inexplicable que no se detuviese el tren, que se les diga a los viajeros que van a ir en autobús y media hora después se decida salir adelante y después pase el tren y descarrile, con lo que habría que saber quién hizo el estudio, quién vio la vía y dijo que se podía seguir». «Cuando nos llaman y nos dicen que hay un descarrilamiento y que hay heridos, ya pensamos que nos podemos encontrar cualquier cosa, y cuando vimos las vías y el tren pensamos que había muertos, aunque afortunadamente no fue así». «Era infernal, dramático, no se podía hacer uno a la idea de que tal como estaba aquello todo el mundo saliese con vida», enfatizó. López Minguet comentó que se encontraron «unas vías en muy mal estado, unos 70 pasajeros que había que atenderles uno a uno, con ataques de pánico, miedo, heridas de todo tipo», y trabajaron en coordinación con los servicios de emergencias para intentar solventar la situación cuanto antes.


El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, mantuvo la versión de un accidente imprevisible. Sin referirse a los más de 112 litros por metro cuadrado acumulados en esa zona en menos de doce horas, dijo que la inundación –fruto de un desbordamiento– era «algo no previsible» porque por ese lugar acababa de pasar un tren hacía poco y no había absolutamente nada. Explicó que el tren que circuló a primera hora se encontró con una inundación en otro punto, a seis kilómetros más adelante, y que pasó «sin que hubiera nada». «Estábamos ante una circunstancia imprevista».

Por su parte, Adif aseguró que «ésta es la primera vez en más de 20 años que la infraestructura queda anegada por las precipitaciones en el punto del incidente», y dejó claro que la zona de descarrilamiento no está catalogado como un punto de riesgo alto.

Los diputados socialistas por Málaga, Miguel Ángel Heredia, y por Sevilla, Antonio Pradas, registraron este jueves más iniciativas dirigidas al Gobierno para que aclare cuestiones como «por qué la alerta de crecidas en la zona de El Arahal donde descarriló el tren del Sistema Automático de Información Hidrológica de la Confederación llegó con tanto retraso».

Los dos heridos graves, por su parte, continuaban este jueves ingresados en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla tras ser intervenidos quirúrgicamente de sus lesiones, mientras que el resto de heridos, 35, ya han sido dados de alta.

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