Entrevista

Jorge Semprún: ´Me hubiera gustado solucionar el problema de las lenguas´

20.07.2008 | 00:03
Inconformista. "Sigo pendando que la sociedad es injusta". Inconformista. "Sigo pendando que la sociedad es injusta".

"El partido comunista se está extinguiendo en todos los países modernos; para cumplir el papel de la lucha por las reformas parciales existe el PSOE"

Jorge Semprún Maura, hijo del intelectual republicano Jose María Semprún y Gurrea, escritor, ex ministro de Cultura y declarado europeísta. Tras la Guerra Civil tuvo que refugiarse en Francia y actualmente reside en París. Esta semana Semprún estuvo en España para acudir por primera vez a la Semana Negra de Gijón que calificó de un lugar muy interesante y donde tuvo la amabilidad de conceder una entrevista.
- ¿Su vida profesional ha estado dividida entre la literatura y la política. Ahora, con la perspectiva de los años, ¿se condera más escritor o político?
- Es muy difícil saberlo. Yo quería ser escritor desde que tengo uso de razón. Mi madre decía: "Éste será escritor o presidente de la República". Ese oficio me está
negado por la historia. Y no puedo decir francamente que elijo la política, porque me viene dada por la historia, por el exilio y por el des-
cubrimiento del comunismo.
- Dicho de otro modo, ¿de qué
faceta se siente más orgulloso? - Orgulloso, de ninguna. Quizás más de la faceta política, porque se ha expresado la mayor parte del tiempo en la clandestinidad. Y si puedo estar orgulloso de algo no es de saber escribir, porque mucha gente sabe hacerlo, sino de saber ser muy buen clandestino.
- Su faceta política fue la que le sacó a la palestra. ¿Qué conserva de aquellos ideales de juventud en el Partido Comunista?
- Conservo lo esencial, que es la motivación. Me parecía que la sociedad era injusta y que había que
modificarla, y sigo pensándolo. Es evidente que ha evolucionado de una forma que no se puede ni comparar con aquélla, pero sigue siendo injusta. El hecho de que el comunismo haya fracasado y lo haya hecho de una forma sangrienta y sanguinaria no quiere decir que esta realidad sea perfecta. La idea de que eso hay que modificarlo no ha cambiado. Lo que sí ha cambiado, y de una forma tajante, es que ya no pienso que el camino fuera la forma de la revolución comunista, violenta, de la destrucción de la sociedad burguesa.
- Y ahora, con la realidad actual, ¿el Partido Comunista tiene algún futuro?
- El Partido Comunista se está extinguiendo en todos los países modernos. Fue un invento de principios de los años veinte para hacer la revolución, y hoy nadie se plantea la revolución. No hace falta el Partido Comunista. Para cumplir el papel de lucha por las reformas parciales existe el Partido Socialista, que lo hace muy a menudo bastante peor que bien, pero que está ahí. El Partido Comunista es prehistórico, y los que todavía son, son nostálgicos que cuentan un cuento, precioso cuento, de algo que hubiera podido pasar pero que no ha pasado nunca.
- ¿Cree que el Partido Comunista e Izquierda Unida podrán sobrevivir el uno sin el otro?
- ¿Le puedo decir educadamente que no me importa nada? En esa horrible disyuntiva, en ese dilema histórico, no nos jugamos nada. Ni los unos, ni los otros. - - Tanta autobiografía, tanto escrito introspectivo en su bibliografía, ¿pretende ser una revisión de su vida?
- La revisión es constante, pero es que, incluso cuando no me lo propongo, de repente sale a relucir un episodio. Sería un esfuerzo contra la naturaleza y la espontaneidad misma de la escritura decir: "Si veo surgir algo de mi vida, lo borro". Es literariamente imposible.
- ¿Veremos más novelas?
- Sí, sí. Si no me rompo la crisma en un accidente, voy a dejar, por lo menos, dos libros más, que están a medio escribir. Y, si los termino a tiempo, tengo un proyecto ya con borradores, de una larga novela en español.
- ¿Le queda algo en el tintero? ¿Algo que le hubiera gustado hacer y aún no ha hecho?
- Sé que es muy tarde y que no lo voy a hacer, pero me hubiera gustado mucho hacer alguna película, además de escribir guiones. También me hubiera gustado rematar mi vida política con algo realmente importante, como inventar la solución del problema de las lenguas en España y acabar ya con estos manifiestos absurdos en favor de esto o de lo otro, o inventar la forma del Estado español como un Estado y al mismo tiempo un Estado de las Autonomías y al mismo tiempo con una aspiración global y comunitaria.

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