EFE
El presidente autonómico así lo afirmó en una cena-coloquio con más de 200 empresarios portugueses y gallegos afincados en el país vecino, acto que forma parte de su visita institucional a Lisboa, donde ayer se entrevistó con el primer ministro portugués, José Sócrates.
El presidente respondió a la pregunta de uno de los participantes acerca del motivo de que Galicia no cuente con una representación institucional estable en Lisboa, cuando ya dispone de oficinas en Montevideo, Buenos Aires y Bruselas.
"No me queda más que tomar nota, asumirla y definirla", dijo de la propuesta. "Creo que puedo asumir ese compromiso", apuntó Pérez Touriño, que admitió que ha hablado "de algo de eso" con el primer ministro portugués.
Pérez Touriño admitió que los recursos públicos son limitados y hay que valorar decisiones como esta, aunque recordó que el volumen económico de las relaciones de Galicia con Portugal, es el segundo , tras Francia y que las importaciones subieron el uno por ciento en los 10 primeros meses de 2008, pese a la crisis.
A este respecto, Pérez Touriño manifestó que hay que sacar conclusiones de esta estrecha relación y se planteó que, probablemente, "donde tenga más sentido y donde sea más viable y rentable" una oficina de estas características sea en Portugal, país del que siempre ha dicho que, "estratégicamente era nuestro ámbito de cooperación más directo".
Por tanto, manifestó, "me llevo esta tarea (la de crear la oficina de la Xunta), la filtraremos, tendré que hablar con el conselleiro de Economía, pero creo que vale la pena, y me quedo con la propuesta y con el compromiso de estudiarlo seriamente y con vocación de resolverlo".
Pérez Touriño, además, dijo que confía en tener la oportunidad de estar en Lisboa inaugurando esta oficina. Tras asegurar que habrá ocasión de debatir sobre este asunto, se mostró seguro de que la creación de una representación de la Xunta en Portugal será un objetivo de la próxima legislatura.
Por otra parte, Pérez Touriño, que explicó ante los empresarios las medidas puestas en marcha por su Gobierno para paliar la crisis económica, quiso vencer las reticencias sobre algunos sectores en Portugal, recelosos de la rentabilidad del AVE entre Galicia y Oporto.
A este respecto, dijo al empresariado que cuando se creó el AVE entre Madrid y Andalucía hubo quien planteó que iba a ser un "trenecito", pese a lo cual, después de que fue realidad, nadie volvió a formular más críticas.