l.o. Madrid
El Ministerio del Interior y la Policía sospechan que un grupo de ´legales´ que logró escapar a la macro-redada de la Guardia Civil el verano pasado y que cuenta con una abundante información recabada por ellos mismos sobre el terreno podría estar detrás del atentado de ayer, en el que perdió la vida el inspector de policía Eduardo Puelles.
La Policía relaciona el atentado de ayer con otros tres no resueltos cometidos en los dos últimos años y ninguno atribuido al grupo del ´comando Vizcaya´ desarticulado con la detención del ´liberado´ Arkaitz Goikoetxea en julio del pasado año.
Además de estos atentados, al menos otros nueve cometidos en Vizcaya desde el final de la última tregua, en junio de 2007, continúan sin ser resueltos, según fuentes de la lucha antiterrorista. En la mayoría de estas ocasiones, la banda no consiguió causar víctimas mortales.
Bomba-lapa. Por otra parte, ETA recuperó ayer la modalidad de bomba-lapa, que no utilizaba desde octubre de 2007, cuando colocó una en los bajos del automóvil del escolta Gabriel Ginés, que resultó herido con quemaduras de segundo y tercer grado y se encontraba en el barrio bilbaíno de La Peña.
La bomba, con cerca de un kilo de amonal, estaba localizada a la altura del asiento trasero, donde solía sentarse el concejal del PSE en Galdácano (Bilbao) Juan Carlos Domingo. Este es uno de los atentados con los que la Policía relaciona el de ayer.
La primera vez que la banda utilizó este sistema fue en 1983, cuando colocó una bomba adosada al vehículo del guardia civil Juan Maldonado, que murió en Pasajes de San Juan (Guipúzcoa).
El zulo descubierto el pasado sábado en la localidad francesa de Pindères, en el departamento de Lot et Garonne, al sur de Burdeos, guardaba un dispositivo lapa de activación de mercurio junto con más de 200 kilos de distintas sustancias utilizadas para fabricar explosivo, 12 armas cortas, un subfusil y un centenar de temporizadores.