la opinión. Bilbao / Madrid
La unidad política fue clave ayer tras el atentado de ETA que acabó con la vida del inspector de policía Eduardo Puelles García. Los grandes partidos, PSOE y PP, se mostraron unidos frente al terrorismo, postura que escenificaron el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el líder del PP, Mariano Rajoy, al acudir juntos a la capilla ardiente. Además, el Parlamento vasco al completo condenó por primera vez el ataque al no haber presencia abertzale en la Cámara.
Zapatero, que abandonó anticipadamente el Consejo de Bruselas, expresó su "firmeza y determinación inquebrantable" para acabar con ETA y trasladó su solidaridad a los familiares del inspector de policía asesinado en Arrigorriaga, a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y al lehendakari, Patxi López.
Mientras, Rajoy expresó su pesar por el asesinato y manifestó su "cercanía" con el Gobierno vasco y con el Ministerio del Interior "para que acierten en esta batalla en la que nos van a tener detrás a todos". En este sentido, subrayó que la unidad de la sociedad es básica para derrotar a la banda terrorista.
Capilla ardiente. Zapatero y Rajoy viajaron juntos en el mismo avión de Madrid al aeropuerto de Bilbao, aunque desde allí se desplazaron en comitivas separadas hasta la subdelegación del Gobierno en Bilbao, donde quedó instalada la capilla ardiente.
Zapatero impuso la medalla de Oro al Mérito Policial al inspector asesinado y, acompañado por el lehendakari, estuvo con la viuda, los dos hijos y más familiares de Eduardo Puelles.
Por la mañana, López, que convocó una manifestación para hoy a las seis de la tarde en Bilbao en repulsa por el atentado, hizo una declaración en la que afirmó que Puelles "era uno de los nuestros, un defensor de Euskadi y de los vascos".
El lehendakari lanzó una advertencia a los terroristas, a los que dijo: "Vamos a acabar con ellos, aplicando toda la fuerza del Estado de Derecho, de la ley, para no dar ni un minuto de respiro a los violentos". "Ellos nos han enseñado el camino del dolor. Nosotros les vamos a enseñar el camino de la cárcel", subrayó.
Por su parte, el presidente del PNV, Iñigo Urkullu, condenó también el asesinato y afirmó que "la banda terrorista está fuera de toda la realidad que vive la sociedad vasca y nunca debió existir".
Congreso. Desde Madrid, las fuerzas políticas y los agentes sociales elogiaron "la labor abnegada y el sacrificio permanente" en defensa del Estado de Derecho de las Fuerzas de Seguridad y ratificaron su compromiso para seguir combatiendo a ETA con coraje democrático hasta su derrota definitiva, según la declaración conjunta firmada en el Congreso.
En el lado opuesto, varios de los acusados en el juicio que se celebraba ayer en París contra ocho presuntos miembros del aparato logístico de ETA aplaudieron cuando se hizo alusión al atentado contra Puelles.