la opinión. Bilbao / Madrid
El lehendakari, Patxi López, advirtió ayer a los terroristas de que "se acabó la impunidad, se acabó la arrogancia de quienes utilizan el argumento del amparo velado de la capucha".
López se dirigió a los manifestantes desde las escalinatas del ayuntamiento de Bilbao, al acabar la marcha en repulsa por el asesinato de Eduardo Puelles en la que participaron miles de ciudadanos, alrededor de 25.000, según la Policía Municipal.
El lehendakari comenzó sus palabras con un poema en euskera, escrito por él mismo, en el que pidió que se junten las voces "para decir todos a una, ETA no".
En un tono emotivo, entre aplausos, recordó a los amenazados, y le trasladó a la familia de Puelles que "no están solos. Tienen todo el cariño y la cercanía de la inmensa mayoría de la sociedad vasca".
Asimismo, realizó un llamamiento a la sociedad vasca "para decir a ETA que ya han perdido. Que les derrotaremos porque estamos juntos y unidos. Sin fisuras, porque para los demócratas es más importante lo que nos une que lo que nos separa. Que esté país se construirá sobre la memoria de las víctimas y no la de sus verdugos".
De esta forma López prometió a la ertzaintza y a la policía vasca los medios que necesiten en su lucha contra ETA, "porque queremos que desaparezcan definitivamente de nuestras vidas".
Por su parte, la viuda de Puelles, Francisca Hernández, se dirigió a los asesinos de su marido para advertirles de que "lo único que han conseguido es dejar dos huérfanos y una viuda, no van a conseguir nada más porque gracias a Dios hay mucha gente como mi marido y no van a poder con ellos, cada día van a salir más y más".
La manifestación convocada en la tarde de ayer en Bilbao fue encabezada por una pancarta con el lema ´Por la libertad-Askatasuna, ETA No´ portada por los hermanos del policía asesinado y otros familiares de víctimas, tras la que marchaban también los dos hijos de Puelles, Rubén y Asier y otros familiares de víctimas recientemente asesinadas por los terroristas.
Los políticos dejaron el protagonismo a las víctimas y ocuparon una segunda línea de la manifestación. Junto a Patxi López, asistieron también la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega; el presidente del Senado, Javier Rojo; la presidenta del Parlamento vasco, Arantza Quiroga; la secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín; la vicesecretaria de Organización del PP Ana Mato; el coordinador general de IU, Cayo Lara; los máximos responsables del PNV, Iñigo Urkullu; del PP del País Vasco, Antonio Basagoiti; de EB, Mikel Arana; junto a otros dirigentes políticos como Rafael Larreina (EA) y Aintzane Ezenarro (Aralar).
Concentraciones. En el resto de España, miles de personas expresaron ayer en silencio su condena por el asesinato de Puelles, en concentraciones en numerosos ayuntamientos en las que mostraron su apoyo a las Fuerzas de Seguridad. En una de ellas, a la que asistieron cerca de un centenar de personas en Madrid, la Asociación de Víctimas del Terrorismo; el Colectivo de Víctimas en el País Vasco; la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M y el Foro de Ermua emitieron un comunicado conjunto en el que expresaron su apoyo al Gobierno de Patxi López en la lucha contra el terrorismo y le pidieron que "no ceda ante ningún chantaje".
En Andalucía, las concentraciones estuvieron marcadas en Andalucía por la confusión que causó la FEMP –que envió hasta tres convocatorias distintas–, que hizo que en Sevilla la asistencia fuera escasa y que en Granada no se realizara ningún acto.
Sin embargo, el malentendido no impidió que en otras capitales como Málaga medio centenar de personas se reunieran a las puertas del Ayuntamiento. El alcalde, Francisco de la Torre condenó el atentado y aseguró que el pueblo español no se dejará condicionar por "ese chantaje de terror".