efe. Madrid
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció ayer ajustes y "subidas" de impuestos "limitadas" y, en algún caso, "temporales", y ofreció diálogo a los agentes sociales y a los partidos, especialmente al PP, al que pidió responsabilidad para trabajar en favor del país.
Durante una rueda de prensa tras el primer Consejo de Ministros después de las vacaciones estivales, Zapatero se mostró convencido de que lo peor de la recesión ha pasado, aunque advirtió de que aún quedan por delante meses difíciles.
Unos meses en los que la prioridad del Gobierno será combatir la pandemia de la gripe A, para lo que "no escatimará esfuerzos ni recursos", como el crédito extraordinario de 333 millones de euros que con este fin aprobó ayer el Ejecutivo.
Zapatero ofreció un pacto educativo y otro en materia energética, convencido de que son los dos pilares de un futuro económico sostenible; pidió a los partidos calma en espera de la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut de Cataluña y dijo que podría reunirse con el líder de la oposición, Mariano Rajoy, en las próximas semanas.
Sin embargo, pasó de puntillas por la polémica del mes: las acusaciones del PP de escuchas ilegales a miembros del partido. Así, confió en que todo ello se quede "en el mes de agosto", pero aprovechó para instar a los populares a que estén a la altura de las circunstancias.
Retraso. Zapatero ofreció ayer la rueda de prensa que tenía prevista para el 31 de julio, pero que el atentado de ETA contra dos guardias civiles en Palma de Mallorca le obligó a retrasar.
Quizás por ello, comenzó su intervención con una alusión a la lucha antiterrorista y afirmó que ETA ha sufrido el mayor golpe material en los últimos años con la localización de catorce zulos en Francia.
También recordó a los tres miembros de las fuerzas de seguridad asesinados este año, reiteró su "determinación inflexible" en la lucha contra la banda terrorista y resaltó la labor del lehendakari, Patxi López, para acabar con los espacios de impunidad.
Inmediatamente después, Zapatero se refirió a la situación económica y, tras insistir en que lo peor ha pasado, confirmó que habrá una subida de impuestos, aunque no concretó a qué tributos o contribuyentes afectará. No obstante, precisó que las mayores cargas impositivas serán "limitadas y temporales" y responderán a la coyuntura económica dentro de la "moderación fiscal" que defiende.
Zapatero admitió que "hay margen" para modificar la rebaja de 400 euros en el IRPF que el Gobierno aprobó para aliviar a las familias, pero no alterará otras ayudas como los 2.500 euros por nacimiento o adopción.
Reunión. Anunció también que en la primera quincena de septiembre el Gobierno reanudará el diálogo social con los empresarios y los sindicatos, con los que debatirá la Ley de Economía Sostenible, al igual que hará con las autonomías en una Conferencia de Presidentes que se celebrará en otoño. Se mostró tajante al afirmar que la reforma del mercado laboral que quiere la CEOE "no tiene visos de prosperar", aunque dejó claro que esa reunión no será para hablar de las diferencias que provocaron la ruptura de las negociaciones en julio.
También insistió en su disposición a modificar la fecha de la ayuda de los 420 euros para los parados que hayan perdido la prestación.
Junto a la Ley de Economía Sostenible, el objetivo del Gobierno será preservar la cohesión y la protección social, dijo Zapatero, quien el 9 de septiembre comparecerá en el Congreso para hablar de la situación económica y el paro.
El presidente dijo que el futuro económico de España depende en gran medida de los progresos educativos y, por ello, ofreció a los partidos un pacto en esta materia.
Otro pacto indispensable es, según subrayó, el que deberá lograr un acuerdo sobre el horizonte energético español hasta 2020.
Zapatero, por último, pidió prudencia y calma en las manifestaciones políticas ante el próximo fallo del TC sobre el Estatut, ya que se está produciendo un debate "que no conduce a nada, sólo a un desgaste inútil".