la opinión. Madrid
El comité federal del PSOE respaldó ayer sin ningún tipo de fisura la política económica del Gobierno, la prevista subida de impuestos y el liderazgo de José Luis Rodríguez Zapatero, quien defendió su hoja de ruta por considerar que el proyecto que defiende tiene un "rumbo claro", aunque también admitió que la tarea de gobernar a veces "incluye improvisar".
En una de las reuniones más largas de los últimos tiempos –casi seis horas y media– del máximo órgano de dirección socialista, la autocrítica a la forma en que se está afrontando la política económica fue casi inexistente, y, por el contrario, hubo un cierre de filas en torno al Ejecutivo.
El propio Zapatero aprovechó su última intervención para referirse irónicamente al debate existente en algunos medios de comunicación en los últimos días sobre las supuestas críticas internas a su gestión. "Dos editoriales y tres tertulias lo cambian todo y hacen que hoy suban aquí varios compañeros y digan algo que no habrían dicho hace nueve días, que me apoyan", señaló.
Según él, el PSOE tiene un rumbo claro y cuenta con un proyecto ambicioso, exigente y solidario que va a mantener porque considera que es el más adecuado para responder a la crisis.
Zapatero garantizó que el proyecto socialista es coherente "más allá de que, a veces, la tarea de gobernar incluye improvisar".
Impuestos. Aunque en su intervención inicial eludió hablar de la subida de impuestos, en el debate a puerta cerrada con sus compañeros, aunque sin concreciones, prometió que van a contribuir más los que tienen más capacidad para hacerlo. Una reflexión que va en línea con la política de "saber elegir" en defensa del interés general y que ha llevado al Gobierno a "decir no a los poderosos" y "saber decir sí cada vez que hay un problema social y a aquellos que dependen de su trabajo día a día para poder vivir".
En clave de futuro, confió en que la economía vuelva a crecer "en el umbral entre 2009 y 2010", aunque reconoció que no se puede vaticinar cuándo volverá a crearse empleo.
También anunció que el Gobierno aplazará un año el pago de la deuda de los ayuntamientos con el Estado, que representa más de 1.500 millones de euros.
Zapatero aprovechó para elogiar la gestión que está haciendo el lehendakari, Patxi López, para calificar de "oportuna y proporcionada" la reforma de la ley del aborto y para asegurar que "no pasará nada" con la esperada sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña.
Antes del inicio de la reunión ya había seguridad en miembros del Gabinete de Zapatero, como José Blanco, Carme Chacón, Celestino Corbacho o Trinidad Jiménez, de que la unidad en torno a la figura del presidente iba a ser total. Ni siquiera fue crítico el ex presidente extremeño Juan Carlos Rodríguez Ibarra, quien sí alertó de la "cobardía" de los dirigentes que sólo exponen sus quejas a los periodistas. Ibarra publicó ayer un artículo en ´El País´ en el que aseguraba que en las reuniones de la comisión ejecutiva del partido no existe la crítica y todo son elogios y aplausos para Zapatero.