la opinión. Madrid
El cabo español Cristo Ancor Cabello Santana, de 25 años, murió ayer en la localidad afgana de Siah Washan, cerca de Herat, al estallar una mina anti-tanque de gran potencia al paso del vehículo en el que viajaba, en un atentado en el que resultaron heridos leves otros cinco militares. Con esta muerte se eleva a 88 el número de miembros del contingente español que han perdido la vida desde el inicio del despliegue de la misión en Afganistán en 2002.
El ataque ocurrió a las 09.30 (hora peninsular española) y, después, Cabello y los otros cinco heridos fueron evacuados al hospital ROLE 2, en la base de apoyo avanzado de Herat, donde el cabo murió mientras era intervenido quirúrgicamente.
Los cinco heridos leves están bien y "pronto estarán en casa" porque evolucionan muy favorablemente, según fuentes del Ministerio de Defensa.
Investigación. De acuerdo con las conclusiones finales de la investigación, el explosivo era una mina anti-tanque que no estaba colocada contra las tropas españolas expresamente, sino que estaba situada en la carretera y no tenía un destinatario final concreto.
La mina estalló al activarse por la presión ejercida sobre ella por el vehículo blindado en el que se desplazaban los militares españoles, que realizaban una patrulla de reconocimiento y seguridad para hacer presencia y desmantelar ´check points´ ilegales en el distrito pastún-zargún, al este de Herat.
El vehículo en que viajaban los soldados españoles formaba parte de una patrulla militar integrada por nueve BMR, un VAMTAC y un camión de recuperación de vehículos, de la fuerza operativa ´Fuerteventura´, del Regimiento de Infantería Ligera Soria 9.
Unos blindados que el Ministerio de Defensa tiene previsto ir sustituyendo de forma paulatina en Afganistán por los antiminas RG-31, especialmente diseñados para resistir minas y artefactos explosivos improvisados.
No obstante, según Defensa, el vehículo en el que ayer falleció el cabo había sido sometido recientemente a un proceso de modernización que incluyó un reforzamiento del blindaje y una mayor protección de las escotillas de tiradores, entre otras medidas.
El militar fallecido, que ingresó en el Ejército de Tierra en 2003 y que fue condecorado con la Medalla de las Naciones Unidas por su participación en la misión del Líbano, era natural de Las Palmas de Gran Canaria, donde hoy o el viernes se celebrará su funeral.
Sus restos llegarán a la capital grancanaria posiblemente en vuelo directo, en el mismo avión en el que viajaron ayer desde Madrid la ministra de Defensa, Carme Chacón, y el Jefe del Estado Mayor de la Defensa, José Julio Rodríguez, para conocer lo sucedido y repatriar el cuerpo.
Antes de partir, Chacón transmitió el apoyo y afecto de las Fuerzas Armadas y toda la sociedad a la familia del cabo y "hacia quienes trabajan a diario por la seguridad de todos".
Tras este nuevo ataque se sucedieron las muestras de condolencia, encabezadas por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que subrayó la "deuda permanente" que tiene la sociedad española con todos los soldados que "luchan por la seguridad, por la estabilidad, por la paz, para erradicar la violencia y el fanatismo".
Por el PP, su líder, Mariano Rajoy, reiteró su apoyo al Gobierno en la misión en el país asiático, pero le pidió un esfuerzo por "mejorar la seguridad de los soldados y de las Fuerzas Armadas". El PP ha registrado sendas peticiones para que Chacón comparezca en el Congreso y en el Senado.
El diputado de IU, Gaspar Llamazares, reclamó abrir una "reflexión profunda" sobre esta misión, que incluya un calendario de retirada de las tropas.