la opinión. Madrid
Los abucheos contra el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, marcaron el desfile militar celebrado ayer con motivo de la Fiesta Nacional, presidido por los Reyes y que sirvió para rendir homenaje a las misiones en el exterior.
Más de 4.200 militares, 209 vehículos y 58 aeronaves participaron en el desfile, al que asistieron representantes de las más altas instituciones del Estado y que por primera vez en la historia contó con la presencia institucional del País Vasco, con su consejero de Interior, Rodolfo Ares.
En declaraciones posteriores, Ares afirmó que se sentía orgulloso de haber representado al Gobierno Vasco y por tanto al conjunto de la sociedad vasca.
El momento más emotivo fue el acto de homenaje a los caídos, en el que 38 familiares de víctimas de miliares y guardias civiles fallecidos este año "en acto de servicio" protagonizaron la ofrenda, junto con el Rey, el presidente del Gobierno y los presidentes del Congreso y Senado.
Otra de las novedades del desfile, que este año cambiaba de ubicación y que no contaba con tribunas para el público, fue la marcha de las banderas de las organizaciones internacionales bajo las que están desplegadas las tropas, como ONU, UE y OTAN.
Gritos a Zapatero. Como se ha repetido en años anteriores, la llegada de Zapatero al escenario central provocó los primeros gritos de "fuera, fuera" y "Zapatero dimisión" por parte de un sector del público asistente, que volvió a protestar en el momento del homenaje a los caídos y al finalizar el desfile, una hora y media después de comenzar.
De modo distendido y antes de la llegada de los Reyes, Zapatero, en una conversación con la ministra de Defensa, Carme Chacón, y el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, asumió las protestas y consideró que ya "forman parte del rito". Por su parte, Gallardón comentó al presidente del Gobierno que le parecían mal los abucheos y que los consideraba una falta de respeto absoluta.
Por otra parte, Carme Chacón aprovechó el día de ayer para afirmar que la situación en Afganistán ha llegado a un "punto de inflexión" que requiere "no sólo una solución militar, sino también política y social". Así, indicó que esta demanda espera que se haga realidad con la colaboración del Gobierno estadounidense liderado por Barack Obama.
En Toledo, seis antifascistas fueron detenidos ayer por atacar con botellas y piedras a los participantes en una concentración autorizada del partido ultraderechista Alianza Nacional en una céntrica plaza de Toledo. El subdelegado del Gobierno en Toledo, Javier Corrochano, informó a Efe de las detenciones, ocurridas después de que una veintena de encapuchados irrumpiera en la concentración que se celebró a mediodía en la plaza de Zocodover.