Alto comisionado para la Marca España

´Si España fuera una empresa, habría que despedir a todo el departamento de ventas´

Carlos Espinosa de los Monteros dice que la vida le ha tratado muy bien y que ahora le brinda la oportunidad de trabajar por su país

09.06.2013 | 05:00
Carlos Espinosa, durante la entrevista.
Carlos Espinosa, durante la entrevista.

Carlos Espinosa de los Monteros (Madrid, 1944) enarbola la bandera del optimismo para plantar cara a la crisis económica, institucional y social que sufre el país. «Entre ser optimista y ser pesimista, creo que es mejor negocio ser optimista», expone el Alto Comisionado para la Marca España del ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación. Espinosa de los Monteros muestra su perplejidad ante el ‘boicot’ del escritor Javier Marías a la Marca España, denominación que se presentó esta semana en la sede del Parlamento Europeo, en Bruselas.

¿Qué es la Marca España?
Es la percepción, la imagen que los demás tienen de nuestro país. Es un mundo de percepciones, no de realidades. Del que nos vean bien o mal dependerá que nos presten el dinero a unos tipos más baratos, que nuestros productos se puedan vender mejor fuera o que resultemos atractivos para invertir. Tener una buena o mala imagen tiene consecuencias económicas.

Y ¿qué percepción tienen de España en el extranjero?
Bastante mejor que la que tenemos los propios españoles de nosotros mismos. En Europa se nos conoce bien y la imagen es bastante buena. En América Latina ha caído en algunos países como Argentina o Bolivia por la existencia de gobiernos populistas. En Asia somos bastante poco conocidos. En general, cuanto más se nos conoce, mejor es la valoración. Es cierto que en muchas partes del mundo solo se sabe de nosotros por el nombre de algunos futbolistas o de algunos deportistas. Así que la selección española de fútbol sigue siendo una de las principales embajadoras de España. Sin duda. El deporte aglutina a los españoles y transmite una imagen de país con gente de talento y con capacidad de organización y sacrificio.

¿Cómo se puede convencer a una población con seis millones de parados de que la Marca España es una apuesta segura y de futuro?
Apostar por la Marca España tiene muy poco costo. El ser optimista no es mucho más caro que el ser pesimista. Además hay muchas cosas que se hacen bien en España. Hay muchos aspectos de los que podemos estar orgullosos y los españoles tienen que ser conscientes de que pertenecen a un país importante aunque pase por dificultades económicas y sociales. Si cuidamos esa buena imagen vamos a recibir beneficios económicos.

También hay aspectos negativos, ¿cómo amenazan los escándalos de corrupción a esa buena imagen de la Marca España?
La corrupción produce mucho desánimo en el interior del país y hace mucho daño. En el exterior, esos escándalos tienen mucha menos repercusión porque, desgraciadamente, en los demás países existen también muchos casos de corrupción. Hay que ser optimista.

¿Cómo se puede ser optimista sin empleo, habiendo perdido los ahorros por las preferentes y desahuciado?
Comprendo que hay gente que lo pasa muy mal y no les puedo pedir que sean optimistas, pero afortunadamente hay 16 millones de personas que tienen trabajo frente a los seis que no lo tienen. Yo lo que creo es que con una actitud más positiva será más fácil que podamos solucionar los problemas.

¿Tenemos los españoles cierta tendencia al pesimismo cuando las cosas se tuercen?
Los españoles arrastran un pesimismo que historiadores y sociólogos sitúan a finales del siglo XIX relacionada con la pérdida del carácter imperial de España. Luego se prolonga a lo largo de la guerra de Marruecos, después hay una Guerra Civil. Hemos llevado una vida complicada. Hubo un crecimiento económico muy fuerte en los últimos 20 años y se nos olvidaron algunas de nuestras limitaciones. La crisis cogió a los españoles poco preparados y nos ha devuelto a ese pesimismo histórico. No se han sabido afrontar los contratiempos.

Con la creatividad e ingenio que hay en este país, ¿pecan los españoles de acomplejados al vender sus inventos?
Hemos sido un país muy aislado. No participamos en las guerras que asolaron Europa, luego tuvimos 40 años de franquismo, no se prestó ningún interés al aprendizaje de los idiomas. El español se ha quedado muy cerrado en sí mismo y no se ha preparado para un mundo global en donde hay que competir no solo con el pueblo de al lado, que es lo que nos gusta, si no con otros países, continentes y culturas. La globalización nos ha cogido con falta de entrenamiento. Los que salen y se superan lo hacen muy bien.

Pesimistas, cerrados en nosotros mismos, al menos nos venderemos bien..
En absoluto. Lo hacemos fatal. Si España fuera una empresa, podríamos felicitar al departamento de producción y despedir al de ventas.

Vamos, que usted se ha convertido en el publicista oficial de España.
Mi trabajo es de coordinación de todos los que tienen responsabilidades en esta promoción, tanto del sector público como del privado.

¿Se siente el «consorte» de los ministros en sus viajes al exterior?
Viajo bastante con ellos.

¿Y saben nuestros políticos idiomas?
Este Gobierno habla más idiomas que el anterior.

¿Qué rentabilidad personal le saca usted al cargo de Alto Comisionado de la Marca España?
Una satisfacción muy grande tras una larga trayectoria profesional. La vida me ha tratado muy bien y ahora me brinda la oportunidad de trabajar por mi país. Tengo el puesto más bonito de España aunque no cobre por él.

Pues no se lo van a poner fácil las autonomías que quieren desmarcarse de España en su promoción internacional.
La Marca España es una marca paraguas en la que caben las promociones internas y diferenciadas de las distintas comunidades autónomas. Es mejor ir unidos que por suelto, que es la forma segura de malgastar de nuevo nuestros recursos.

¿Echa de menos la voz de los empresarios catalanes contra la deriva soberanista de Artur Mas en Cataluña?
Los empresarios catalanes lo que desean es que este conflicto acabe porque saben que perjudica a España, pero sobre todo, perjudica a Cataluña. Esperemos que esa deriva soberanista catalana sea solo un calentón de algunos que han perdido la cabeza. Sería deseable que los empresarios alzasen más la voz, pero les entiendo por la situación que vive.

¿Cómo se tomó el rechazo y las críticas públicas del escritor Javier Marías al plan de acción para fomentar la imagen de España en el exterior?
Creo que Javier Marías se pasó algunos pueblos. Lo que escribió fue algo fuera de tono porque lo único que hicimos desde Marca España fue invitarle a participar en un vídeo con otros españoles insignes para promocionar España en el exterior. Fue el único que dijo que no. ¡Por lo menos, en el segundo artículo que publicó, Javier Marías dijo que yo era un señor educado y comprensivo!

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