Entrevista

"A la política se ha de ir con la vida resuelta"

"Con la fragmentación del mapa político puede surgir un escenario absolutamente ingobernable"

03.08.2015 | 05:00
"A la política se ha de ir con la vida resuelta"

Como valenciano que es usted que Carlos Fabra y Rafael Blasco estén entre rejas le dolerá especialmente. ¿Son el símbolo de una época de excesos o le parecen una excepción aislada con cordón sanitario?

Todo eso es una excepción en el PP y en toda la clase política española. Lo que ocurre es que es muy llamativo€

Y muy vergonzoso€

Y muy vergonzoso, sí. Pero hay muchos políticos que están perdiendo una gran cantidad de dinero por servir a los demás. ¡Conozco a gente que está ganando la quinta parte de lo que cobraría en su profesión! A veces me preguntan qué pinto yo en este mundo habiendo estado graduado en Harvard. Pero es lo que me gusta.

Ahora ha estallado la Púnica. Parece que la pesadilla de la corrupción nunca acaba. Alguien debería enviarle a Rajoy un mensaje: «Mariano, sé fuerte».

No tengo ni idea de las ramificaciones de la Púnica...

Por cierto: ¿Querer cambiar las leyes electorales, como pretenden, después de una gran derrota no huele a mal perdedor?

Es una reforma que teníamos que haber hecho€

Pero se plantea ahora€

Lo que pasa es que cuando has estado concentrado en lo que urgía, no has podido atender determinadas cuestiones. Lo hemos planteado antes de las elecciones y no para que se haga antes de las Generales.

Después del 27-S usted mismo me dará la razón: habrá un parlamento catalán extraordinariamente fragmentado y muy poco manejable en términos políticos, cuando la estabilidad política es imprescindible para afrontar los retos. ¡Es que vamos a tener unos toros del demonio!

Y esos retos se manejan peor a la italiana€

Felipe González –con quien me llevo muy bien, lo cual me comporta reproches de algún sector de mi partido– dice que vamos a ir a un resultado electoral italiano pero sin italianos. Cada pueblo tiene una idiosincrasia. Esta semana estuvo aquí Miquel Roca. Hablamos de que con la Constitución quisimos evitar los errores que frustraron la esperanza del pueblo italiano, que fue la fragmentación de su parlamento. Por eso hicimos una ley electoral que facilitara las grandes mayorías. La suerte fue que el pueblo español elegía partidos que estaban en el centro de la escena y se turnaban pacíficamente. Ahora, con la fragmentación del mapa (dos grandes partidos, más dos emergentes, más los nacionalistas) puede surgir un escenario ingobernable.

¿El miedo de España a una hipotética independencia de Cataluña puede ser el balón de oxígeno para que el PP, pese al paro y la corrupción, logre un buen resultado electoral en las Generales?

No sé si hay miedo. Lo que sí sé es que no va a haber independencia. Y el paro y la corrupción los hemos afrontado.

¿Pero electoralmente les puede beneficiar este clima?

Rajoy no haría nunca algo que crea que no debe hacer por rédito electoral. Pongo la mano en el fuego por que no tomará una decisión por cálculo electoral, sino porque piense que es bueno para la nación.

¿Se imagina la autonomía de Cataluña suspendida?

Lo que sé es que no va a haber independencia.

No le pregunto eso. ¿Imagina la autonomía catalana suspendida?

Lenin decía: «Sólo los tontos discuten los hechos». Y es que la Constitución Española tiene un repertorio de medidas para reparar una violación de la legalidad. Y la declaración unilateral de independencia no necesita del artículo 155, que es por lo que usted me está preguntando. Basta con una sentencia del Tribunal Constitucional. Si están haciendo otras cosas, habrá que ir con proporcionalidad a restaurar la legalidad. Lo único que no puede ocurrir es que la ley se infrinja. Y sobre el 155, eso lo está alimentando Artur Mas.

¿Artur Mas?

Sí. Mas vive en, para y dentro del conflicto. «Más madera que es la guerra», que decía Groucho Marx. Porque si él se sale del conflicto, tendría que explicar los años de gestión de su gobierno, la corrupción de su partido, qué soluciones propone para los problemas que tiene Cataluña, etc. Tendría que discutir, en serio, cómo ve una Cataluña independiente fuera de la ONU, fuera de la Unión Europea y con una deuda gigantesca. Pero todo eso se difumina mientras arroje leña al fuego. Una vez se disipe todo, se verá lo de otra fábula: que el rey está desnudo. Por eso Artur Mas alimenta la teoría de que estamos contemplando suspender la autonomía. No estamos contemplando la posibilidad de suspender la autonomía. Lo que estamos, no contemplando, sino afirmando, son dos cosas. Primero, que no se va a infringir la legalidad. Y segundo, que las decisiones que afectan a todos se deciden entre todos. Y la unidad nacional corresponde al pueblo español en su conjunto. El feudalismo y la soberanía feudal terminó. La soberanía es nacional y pertenece al pueblo. Ya lo cantaban los revolucionarios franceses€

Entre Marx, Lenin y la Revolución francesa está€

¡La vida siempre es revolución!

Dicho por una persona ácrata y de centro€

Ácrata no soy; soy librepensador, que es distinto. Kennedy fue revolucionario. Su gran discurso sobre la «Nueva Frontera» dijo: Los tiempos han cambiado, las viejas recetas no funcionan, estamos en un mundo nuevo y hay que buscar nuevas soluciones. Vuelvo a Karl Marx: si el mundo ha cambiado y cambia el escenario económico, hay que cambiar la superestructura política. Keynes lo decía de otro modo: «Cuando las circunstancias cambian, yo cambio de opinión, ¿y usted qué hace?». Pues adaptarse a los tiempos. Lo otro es una barbaridad. ¿Hacer diligencias ahora? No, trenes de alta velocidad.

Usted, antiguo miembro de las Juventudes Monárquicas, ¿cómo entiende la oleada simbólica contra la Corona en distintas ciudades españolas? ¿Es injusta, improductiva, coherente o todo a la vez?

La veo mal. A los 16 años, viviendo en el País Vasco, me sumé a las Juventudes Monárquicas porque entendí que la monarquía, en un país tan centrífugo como el nuestro, era garantía de unidad. Siempre creí que la sucesión a la dictadura debía ir precedida por la reconciliación nacional, y eso es lo que pedía don Juan de Borbón en 1945. Por esas dos razones soy monárquico. Creo que la monarquía sirve a España y es la fórmula que mejor le va. Y como ministro de Exteriores, me he dado cuenta de lo que ayuda la Corona a vender la Marca España. Por esas razones tenemos que respetar nuestros símbolos. En cambio, somos probablemente el país que menos los respeta: bandera, himno€ Esta juerga de empezar a quitar símbolos me parece una memez.

El nacionalismo catalán cotiza al alza, pero del nacionalismo español apenas se habla. ¿Usted se siente nacionalista español o eso se llama patriota?

Nunca he sido nacionalista: siempre he defendido la cesión de soberanía a las instituciones supranacionales. Yo soy un federalista porque creo en los Estados Unidos de Europa. ¡Soy todo lo contrario a un nacionalista! Ahora bien: siento a España profundamente, tengo pasión por España, mi razón de estar en política es España. Pero yo a eso no lo llamo nacionalismo; lo llamo patriotismo. Y luego hay otro motivo para no ser nacionalista.

¿Cuál?

En mi opinión, sólo hay una división clara entre los movimientos políticos: los que colocan al hombre como centro de la política, y los que entienden que el individuo debe estar subordinado a una idea superior, llámese nación, raza o clase social. Ahí, el hombre desaparece en su individualidad para ser un instrumento o una pieza al servicio de una idea superior. Yo soy un humanista cristiano: el hombre debe ser el centro de la política. Por eso no puedo ser nacionalista. Pero soy patriota, ¿eh? ¡Y un huevo de patriota!

Los políticos de hoy juegan a no ser políticos. ¿Qué le parece?

Hacer una lista sin políticos es como un Barça sin futbolistas: ¡una idiotez! La política debe estar desempeñada, fundamentalmente, por políticos. Yo creo en la teoría de la excelencia para la política: debería estar a cargo de los mejores en cada campo€

No ocurre eso€

No ocurre eso.

¿Por falta de remuneración?

Sé que no es políticamente correcto, pero nunca he creído en la ley de incompatibilidades. Tú no puedes pedirle a un buen médico de Valencia que cierre su clínica durante cuatro años para venirse al Congreso o al Senado. ¡Eso no funciona! Tienen que haber unas reglas para que no haya conflictos de intereses. En cambio, has de permitir que exista permeabilidad con la sociedad. Eso sí: a la política se viene cuando uno tiene su vida resuelta. La política no es una forma de resolver tu vida. Una vez tienes resuelta tu vida, solamente entonces, te puedes dedicar a la política. Porque únicamente cuando lo haces en esas circunstancias eres un librepensador, no un mercenario al servicio del césar intentando anticiparte a su opinión para no perder el puesto o lograr otro mejor. Yo, si no hubiera entrado en política, habría seguido en el Tribunal Económico-Administrativo Central y seguiría veraneando en Xàbia igualmente. Eso te da una independencia de criterio y una gran libertad en las decisiones.

Ha mencionado a Marx, Mao, Lenin, Thatcher, Kennedy. Por curiosidad: ¿Qué personaje histórico le hubiera gustado ser?

Le pareceré muy pedante, pero estoy bastante contento conmigo mismo [risas].

¡Un poco pedante sí parece€!

A mí siempre me ha fascinado Hernán Cortés, a quien no se le ha hecho justicia ni aquí ni allí: genio militar, genio político, genio administrativo, genio cultural, pues era de los pocos que sabía leer€ Y Kennedy también me apasionó, quizá porque coincidió con mi juventud.

Merkel le dijo a una niña palestina que no podía residir en Alemania de forma ilegal. Usted parece igual de crudo rebajando el cupo de entrada de refugiados a España. ¿Un gesto extra de solidaridad no sería potenciar la Marca de la España?

Una cosa es la inmigración y otras es el asilo. Pero a la hora de atenderlos, los recursos son los mismos. España ha tenido la mayor progresión del mundo de inmigrantes y ha hecho un inmenso esfuerzo de integración y de control de fronteras que hemos querido que se pusiera en valor. España ha invertido mucho dinero en cooperación con los países de origen y en tránsito. Resultado: el año pasado, España aumentó en 15.000 el número de inmigrantes. Un 15 % más. Italia aumentó en 200.000. Un 277 % más.

Ahí está el trabajo realizado. De todos modos, se necesita una reflexión. Ningún país puede acoger a todos los que quisiéramos. Si abriéramos las fronteras, con la bolsa de pobreza extrema del África subsahariana, esto sería imposible.

¿Y ese cerrojazo genera mala conciencia?

Tan mala conciencia como el que haya un español que se levante cada mañana y no encuentre un puesto de trabajo, o que haya una vacuna que no podamos pagar. ¿En Alicia en el País de las Maravillas me gustaría que un señor que vive con 1,25 dólares al día pudiera venir a España a vivir? ¡Claro! ¿Eso es realista? No. Y la política es el arte de lo real.

Usted es ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, pero de la segunda parte parece que se olvidó. Sólo dedica un 0,16 % del PIB.

Es que ha habido que restringir los Presupuestos y el de Cooperación ha sufrido como todos.

¿A usted tampoco le parece una cifra digna?

No, no. Es un porcentaje absolutamente intolerable, y en el momento en que la economía mejore hay que mejorarlo. Porque es una obligación moral y una cuestión de decencia y de Marca España.

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