La Opinión de Málaga » Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

25N: La realidad de la violencia machista


Miriam Cos/Ana López


Violencia machista

Cada 10 minutos un hombre mata a una mujer que es o fue su pareja en algún punto del planeta, según datos de la ONU. En España, en lo que llevamos de año ya son 45 las mujeres que han muerto a manos de su pareja o expareja, una cifra superior a la registrada en todo 2016.


El municipio castellonense de Vinaròs ha sido el escenario del último asesinato. Un hombre de 40 años mató a una mujer de un disparo de escopeta y después se quitaba la vida.


La violencia contra las mujeres está adquiriendo dimensiones muy preocupantes en un mundo en el que el 35% de ellas han sufrido violencia física o sexual y 120 millones de niñas han sufrido violaciones.


Desde el año 2003, desde que hay datos oficiales, España ha registrado 917 asesinatos machistas, lo que supone una víctima cada cinco días.


El 25 de Noviembre fue asumido por la Asamblea General de las Naciones Unidas como el Día internacional contra la violencia de género en el año 1999, ya que la violencia-física,psicológica y económica-contra las mujeres se ha convertido en un problema mundial y estructural. A punto de terminar el año 2017, ya son 45 las víctimas mortales en España por esta problemática.

Superar la violencia económica, fundamental para salir del túnel

Verónica Sedeño


“No eres nadie, no vales para nada”, son frases que las mujeres víctimas de violencia de género escuchan una y otra vez durante su calvario. Muchas de ellas buscan una salida con la ayuda de la Fundación Integra, encargada de ayudar a estas personas en su inserción laboral. Las víctimas llegan a estas instalaciones derivadas de otros organismos previos como son los servicios sociales, psicológicos o casas de acogida. Cuando estas entidades consideran que están preparadas para dar el salto al mundo laboral, las derivan a esta fundacion. “Es muy importante que estén psicológicamente preparadas para no volver a sentir esa sensación de que no valen nada”, matiza Lola Sato, responsable de Violencia de Género de la Fundación Integra.


En lo que va de año las víctimas de violencia de género en España han superado ya el número de mujeres que perdieron la vida durante todo 2016 por esta causa. En España la violencia machista es una de las principales causas de muerte entre las mujeres jóvenes, sobre todo en algunas zonas geográficas. La franja levantina, así como diversas zonas de Cataluña, Andalucía y Madrid son las más castigadas con esta lacra.

La mayoría de las mujeres que piden ayuda para encontrar empleo no tienen recursos económicos y se sienten aisladas. “El maltratador se ha encargado de separarlas de su entorno familiar y de amistades e, incluso, ha controlado sus recursos económicos”, explica Sato. Muchas de ellas no han estado nunca en el mundo laboral y, por ello, disponen de perfiles poco cualificados.


En muchos casos, las víctimas de violencia de género temen perder la custodia de sus hijos o no tener un techo en el que cobijarles. Por eso, “el empleo les permite conseguir esa ansiada autonomía económica”, destacan desde Integra. Además, el “sentido de la utilidad” es fundamental para retomar las riendas de sus vidas. Unas vidas que cobran otro rumbo cuando consiguen un trabajo.


Los puestos de limpieza, cuidado doméstico o como cajeras o reponedoras son los más demandados y los que más se ajustan a los principales perfiles de las mujeres maltratadas. No obstante, tal y como apunta Lola Sato, también hay víctimas con perfiles más altos. “Lo que les pasa a las mujeres cualificadas, es que les cuesta más reconocer que están sufriendo violencia de género”. El hecho de ser diplomadas o licenciadas y aceptar que están siendo maltratadas “es duro de reconocer y de hacerlo público”. Se trata de maltratadores y entornos que, de cara a la galería, son “idílicos”. Estas víctimas de la violencia de género sufren, normalmente, la “incredulidad” de sus allegados y, en algunas ocasiones, “llegan a darles la espalda”. De ahí, que “sea mucho más complicado” que piden ayuda, asegura Sato.


Mujeres asesinadas por violencia de género 2008-2017

Fuente: Delegación del Gobierno para la Violencia de Género

Diseño: Paulino Vallejo

¿QUÉ PUEDES HACER SI CONOCES UN CASO?

EP


Hasta 142.893 denuncias por violencia de género fueron presentadas en España en el año 2016, según datos facilitados por el Observatorio de Violencia Doméstica y de Género, organismo dependiente del Consejo General del Poder Judicial.


Pero, ¿cómo actuar si se conoce un caso de violencia de género?:


1. AVISAR A LAS AUTORIDADES


Además de la propia víctima, cualquier persona que tenga constancia de un caso de violencia de género, ya sea familiar, amigo, vecino o conocido, puede llamar al teléfono facilitado por la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género, el 016, en el que un profesional procederá a explicar dónde se puede realizar una denuncia y los derechos a los que puede acogerse la persona maltratada en materia de empleo, servicios sociales, ayudas económicas o acogida.


El número 016 es gratuito, totalmente confidencial y no deja ningún tipo de registro en la factura y está disponible las 24 horas de los 365 días al año.


Asimismo, cualquier persona también puede dar parte de un caso de violencia de género llamando a la Policía (092), a la Guardia Civil (062) o al teléfono de asistencia inmediata (112). Por su parte, en caso de tener alguna discapacidad auditiva se facilita el número 900 116 016 para denunciar agresiones domésticas.


2. DENUNCIAR


Cualquier persona que haya presenciado un episodio de malos tratos, independientemente de si es familiar de la víctima o no, tiene derecho a interponer una denuncia ante la Policía o Guardia Civil o ante el juzgado de la comunidad autónoma correspondiente.


En el momento de llevar a cabo la demanda, la Policía Nacional aconseja dar todos los detalles posibles de los hechos: fecha, duración, frecuencia de los malos tratos, si existen más testigos, partes médicos que la víctima pueda tener, así como cualquier documento o mensaje que pueda ser prueba de dicho maltrato tanto físico como psicológico.


3. TESTIFICAR A FAVOR DE LA VÍCTIMA


Otra de las formas de actuación si se conoce un caso de violencia de género consiste en declarar a favor de la víctima cuando sea ésta quien presente la denuncia. No será necesario ser familiar o amigo de la persona agredida para testificar contra la agresión, sólo será suficiente haber presenciado alguno de los sucesos de violencia.


4. SOLICITAR UNA ORDEN DE PROTECCIÓN


La orden de protección es una resolución judicial que busca proteger a las víctimas de violendia doméstica de su agresor mediante la adopción de medidas penales como, por ejemplo, la orden de alejamiento, la retirada de armas u otros objetos peligrosos que el agresor pudiera tener en posesión o la prohibición de comunicación entre la pareja y de medidas civiles como la custodia de los hijos o el disfrute de la vivienda por parte de la mujer.


A diferencia de las denuncias, sólo podrán solicitar la orden de protección judicial los familiares directos de la víctima (hermanos, padres, hijos, abuelos) o aquellas personas que convivan en el hogar famliar, aunque sólo la víctima o representante legal podrán solicitar las medidas civiles.


¿Cómo ven los jóvenes el problema de la violencia machista?

EFE


FlowSpain


El 27,4 por ciento de los jóvenes de entre 15 y 29 años cree que la violencia de género es “una conducta normal” en el seno de una pareja, y el 31,5% cree que es un problema que aumenta progresivamente por culpa de la población inmigrante. Así se extrae del Barómetro 2017 del ProyectoScopio, elaborado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud, tras entrevistar a 1.247 jóvenes de 15 a 29 años.



Por su parte, el 21,2% considera que es un tema politizado que se exagera y casi un 7% cree que es un problema inevitable que, aunque esté mal, siempre ha existido. Asimismo, más de la mitad consideran mucho o algo peores las oportunidades de las mujeres con respecto a encontrar un trabajo (62,4%); en cuanto a la posibilidad de compaginar vida laboral y familiar (57,4%); en el acceso a puestos de responsabilidad en la vida política (61,9%); o para ganar dinero (59,3%).



Hemos salido a la calle y hemos preguntado a los jóvenes sobre cómo ven ellos la violencia machista:



Cómo educar en la igualdad para prevenir la violencia de género

Jonatan Molina, PSICÓLOGO


Jonatan Molina

Que vivimos en una sociedad no igualitaria es una realidad difícilmente discutible. Al menos en el marco de la realidad, ya que desde los gobiernos se están impulsando leyes que aseguran la igualdad entre hombres y mujeres. Sin embargo, esto choca frontalmente con los datos: la baja presencia de las mujeres en contextos científicos, empresariales o de liderazgo de instituciones, la desigualdad en el plano doméstico y los datos crecientes de víctimas de violencia machista. Si bien se observa un avance en los últimos años referido sobre todo a la concienciación del problema en la sociedad, todavía queda camino por recorrer para acceder a esa igualdad real.



La herramienta que se considera más eficaz para darle la vuelta a la desigualdad de género es, sin lugar a dudas, la educación en materia de prevención. Educar a niños y niñas en la cultura de la igualdad asegura unos cimientos sólidos que permitirán que, al crecer, esas creencias se reflejen en actitudes de buen trato y de convivencia igualitaria. Las escuelas tienen en este punto un papel esencial puesto que se encuentran en un lugar privilegiado para cambiar conciencias y, por tanto, a la sociedad. Junto con la escuela, el otro agente socializador que más influencia tiene en el desarrollo posterior de los niños es la familia, cuya implicación en este proceso es clave. ¿Qué pueden hacer la escuela y la familia en materia de promoción de la igualdad de género?



EN LA ESCUELA


  • Perseguir una educación integral del individuo que no se centre únicamente en su formación académica sino también en su formación como persona


  • No minusvalorar los valores considerados socialmente femeninos (la emotividad, la cooperación, la flexibilidad, etc.) ni potenciar o hacer prevalecer los masculinos (competitividad, importancia de la remuneración laboral, la rapidez,…)


  • Visibilizar a la mujer dentro del currículo así como su papel en la experiencia y el saber de los contenidos estudiados en el aula


  • Seleccionar materiales escolares inclusivos


  • Formación a profesorado y al alumnado en la identificación de conductas o actitudes no igualitarias y su abordaje desde el contexto educativo.


  • Integrar a chicos y chicas en actividades conjuntas de manera cooperativa para que así vivencien la ausencia de diferencias entre géneros. Estas experiencias pueden facilitarse tanto en el aula como en otros espacios como por ejemplo el recreo.


  • Implicar a la familia y coordinar con ellas actuaciones que extiendan la intervención en materia de igualdad de género al hogar.


  • EN LA FAMILIA


  • Educar a sus hijos/as en un ambiente ausente de desigualdades. El modelado es uno de los procesos por el que los niños aprenden cómo comportarse; por tanto la familia debe proveer de modelos igualitarios en materia de tareas domésticas, de responsabilidades y roles en el hogar, etc. Por ejemplo, que el padre siempre tenga el papel de “castigador” y aplicador de disciplina mientras que la madre simplemente apoya o reafirma lo aplicado por el padre muestra una perspectiva de desigualdad de género.


  • Reforzar positivamente todos aquellos comportamientos que realice el niño/a y que se encamine hacia una ruptura con los roles tradicionales. Un niño que le pide a su familia que le dejen barrer o una niña que pide un balón de fútbol para Navidad.


  • Corregir y no obviar todos aquellos comportamientos desiguales hacia los demás. Ejemplos como “no quiero que Marta juegue al fútbol porque las chicas son muy malas” o “es que los chicos son tontos” son en muchas ocasiones señales de que se están activando distintos estereotipos de género perjudiciales cuando crezcan.


  • Evitar que se acceda a modelos inadecuados, sobre todo mediante los medios de comunicación, nuevas tecnologías, etc. Existe poco control todavía en los contenidos a los que los niños pueden exponerse, es por ello que la supervisión de la familia debe ser estrecha.


  • La educación en igualdad debe ser transversal, en todos los ámbitos cotidianos a los que se expone la familia y desde una edad temprana. Incluso los pequeños detalles pueden estar transmitiendo actitudes de desigualdad a los hijos/as. En ese sentido, Pilar Nieto lo explica muy bien en su texto “Si es niña de rosa, si es niño de azul”.


  • Los avances en materia de igualdad de los últimos años se están encontrando con no pocas dificultades. Una de ellas, la no visibilización de comportamientos cotidianos que, aunque leves, perpetúan la desigualdad de género (las llamadas “microviolencias” o “micromachismos”). No debemos conformarnos con estas mejoras y seguir persiguiendo una igualdad real y efectiva. Los procesos de cambio son largos y costosos y requieren, en muchas ocasiones, de varias generaciones para que la acción de la escuela y la familia cristalice en una sociedad más igualitaria. “Somos jóvenes, solo somos demócratas desde hace 40 años” no debe servirnos como excusa pero sí como referencia del corto camino que llevamos recorriendo y a qué situación no queremos retornar.