Antonio Gallardo
Muchos creen que “los mercados” son un ente gris, malvado, que ataca sin piedad y sin razón a empresas y países. Esta es la perspectiva cuando hay que buscar un culpable, cuando las cosas van mal. Cuando van bien, son los más sabios (como cuando nuestra prima de riesgo era negativa respecto a la alemana). La realidad es que el mercado, o el cúmulo de todos los que invierten, no son entes tan abstractos, actúan con la información que manejan, y si “odian” algo, es la incertidumbre y los cambios de rumbo.
Y esto es lo que estamos sufriendo los españoles. Hace seis días que Bankia pidió 19.000 millones de euros para capitalizarse, transcurrido ese tiempo no se ha definido plan alguno (o el que se propuso ha sido descartado) y se ha sido tan osado de decir que la escalada de la prima de riesgo no tiene nada que ver con la situación de nuestras entidades financieras. Cuando es lo contrario, su situación es la que nos está destrozando y llevando a este índice de riesgo de un país a máximos y a la bolsa a mínimos.
Estamos sufriendo un caos “bankiario”, sabemos lo que Bankia necesita, pero no lo del total del sector, tampoco sabemos como se va a instrumentalizar la ayuda. Es como si te has comprado una casa y no sabes como la vas a pagar; efectivo no tengo suficiente, si pido prestado no me lo concede o me lo darían a un tipo de interés inasumible y si vamos a nuestro “padre” Europa nos dice que estas no son las normas. Caos y descoordinación total, mientras, nuestra soberanía económica está prácticamente perdida.
Cuando las decisiones las marcan desde fuera
Ayer, olvidándonos de las declaraciones y contradeclaraciones sobre la posibilidad de intervención del Fondo Europeo de Rescate en nuestro sector financiero, la Comisión nos dio otro “palo”. Algunos pensarán que nos ofrecieron también un “caramelo” dándonos un año más para ajustar nuestro déficit, pero ese “regalo” no existe. Cuando es imposible conseguir un objetivo, que te lo prolonguen, no es más que ajustarse a la realidad.
Y ya sabemos lo que piden, entre otras cosas, más ajuste en las Comunidades Autónomas, edad de jubilación a los 67 años y subidas de impuestos, el IVA del 20% o 21% ya está a las puertas. Nuestro ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, asiente aunque vuelve a echar balones fuera diciendo que otros impuestos indirectos como medioambientales o especiales pueden ser la vía. Sabe que no es suficiente, pero es que en esa misma mañana, el secretario de Estado de Hacienda se había felicitado de no haber subido el IVA por sus nulos efectos recaudatorios debido a nuestra situación económica. Horas más tarde, palo de Europa y enésima contradicción.
Hacia donde vamos
Con nuestro sistema financiero a la deriva, solo quedan dos soluciones visto que el presidente del BCE, Mario Draghi, no está por aceptar vías poco ortodoxas. O el Estado emite Deuda y con ese efectivo capitaliza todas las entidades con problemas o se cambia las normas del Fondo de Rescate Europeo para permitir que sea este el que inyecte los miles de millones necesarios.
Esta situación gana enteros, el Gobierno dirá que no es el Estado el rescatado, pero en el fondo tenemos una intervención en toda regla, ya que con fondos europeos se estaría garantizando la viabilidad de nuestro sistema financiero (se calcula que más de un tercio de los activos de bancos españoles) y como bien se recalca, sin un sistema financiero sano, un país no es viable.
Así, si nos imponen ya subidas impositivas, reformas laborales, financieras, la entrada del fondo es un paso más hacia una soberanía financiera perdida. Y lo peor, es desconocer las consecuencias y el límite. Por ello lo que urge es tener el diagnóstico ya, exigiendo que todas las entidades financieras declaren sus necesidades de capital, y que con esta cifra se emplee la medicina apropiada, aunque esté prescrita por la Unión Europea.
Antonio Gallardo, iAhorro.com, Comparador de Bancos