Condottieri

10.07.2008 | 01:08

Pedro de Silva

Un signo claro del retorno al pasado que sufre la sociedad global es la reaparición del ´condottiero´, capitán de un ejercito mercenario al servicio de las ciudades-estado. Villalonga era ya un condottiero de Aznar al frente de Telefónica, y ahora lo será de un club de fútbol, el Valencia, y en cierto modo de Valencia misma. El propio Berlusconi no deja de ser un condottiero al servicio del Estado, y, al igual que los condottieri de la historia, poniendo de paso al Estado al servicio de sí mismo. El buen condottiero tiene en su mano el poder total, el de las armas, pero por encargo de quien ostenta la legitimidad de ese poder. Podríamos decir que el Presidente del BCE, Jean Claude Trichet, es un condottiero: aunque dicta las leyes de la guerra económica, responde ante las instituciones europeas tanto como Villalonga ante los aficionados del Valencia, o sea, nada.

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