Ciudadanía y convivencia

23.07.2008 | 00:00

Gaby Beneroso

He tenido cuidado de levantarme con el pie derecho pues el calor afecta al desabrimiento. Por ahora va bien. Me he saltado las páginas de la izquierda en las que supongo, debía de haber algún comentario acerca del mesié guillotín de la vieja nueva política provinciana postcongresual. Allá él y los que se lo permiten. Con el derecho, mejor. Las páginas de la derecha del periódico son más inconsistentes, tratan de planes y proyectos, inversiones en extraños borradores con nombre de artículo de revista científica y otras banalidades de gestores con presupuesto a largo plazo irremediable. De puro aburrimiento que terminan haciendo las cosas bien, digo yo que por la ley de los grandes números.
Ahora, el Ayuntamiento ha presentado en sociedad otro de esos planes maravillosos que consensúa con todo el que se ponga por delante y que asoma bajo el membrete de proyecto ´Ciudadanía y Convivencia´. Qué suerte estar tan descansado de conspiraciones, así da gusto. Veinte millones de euros para ser más buenos, tolerantes, charlar... A este paso, hasta nos encontraremos con carriles bici, toldeados al sol y con conciertos gratuitos de fin de semana; todos deportistas.
El primer Plan Marco ´Ciudadanía y Convivencia´ 2008-2011, según el concejal de Participación Ciudadana, Inmigración y Cooperación al Desarrollo, Julio Andrade, pretende "buscar un camino conjunto hacia la normalización" de los inmigrantes. Aunque al principio dé un poco de repelús leer "normalización", a tenor de posibles contratos y otras lindezas europeístas de la peor derecha tan en boga, se te pasa el susto cuando el citado concejal habla de interculturalidad, un principio definido en el propio documento municipal como el del respeto a la diversidad cultural y el reconocimiento mutuo de valores, costumbres y universos diferentes. Para quitarse el sombrero, ¿no?
Qué magnificencia el poder colgarse la medalla en paz de partido y con la sonrisa ciudadana a cuestas. Qué bien que nuestro ayuntamiento fomente los principios de igualdad, participación ciudadana, interculturalidad o solidaridad en un plan que todos firman y los demás aplauden. Palabras bonitas con veinte millones, por si no nos lo creemos.
De entre las más de doscientas acciones referentes a la participación ciudadana, el voluntariado, la inmigración y la cooperación al desarrollo que pretenden poner en práctica con este plan estratégico para la "modernización" de Málaga -toma ya-, destaca el del ´Banco del Tiempo´, que consiste poner en contacto a gente para que se hagan favores entre sí, sin altruismo, pues quien da, está obligado a recibir. Ya existe en otras ciudades y entre los servicios más ofertados están las reparaciones domésticas y entre los más demandados, las charlas o paseos.
Yo me apuntaré, nunca mejor dicho. Enseñaré a hacer punto, que relaja. A algún crítico le vendría bien. Lo malo es que algún Presidente de lista tan cerradísima que a dedo, anacrítico, demande una hora de ´esparring´ soportando su discurso de infraestructuras, sostenibilidad, cruces de caminos y crisoles de cultura y, con mi suerte en los sorteos, vaya y me toque.
Habrá que arriesgarse.

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