La Casa Blanca despide el martes a su presidente más impopular. Bush agota sus últimas horas de mandato sin apenas apoyos y con la imagen pública por los suelos (el 70% de los norteamericanos asegura que desaprueba su gestión). Además, deja como estelas un agujero financiero y una deuda engordada en un contexto de crisis internacional. Para más argumentos en contra, ya no se habla de Irak, de su particular guerra contra el terrorismo que le aupó a la presidencia. El ´crash´ de Wall Street ha robado los titulares y los estadounidenses se han olvidado de los 144.000 soldados desplegados en Irak y los cerca de 4.200 militares muertos ( por desgracia, las víctimas iraquíes dejaron de cuantificarse hace ya tiempo). Pero en la crónica de la decadencia de la administración Bush hay un punto de inflexión que explica el desenlace fatal de sus ocho años de mandato. El fracaso de su ofensiva contra el terrorismo no ha sido inmediato, a pesar de evidencias, como la ausencia de armas de destrucción masiva o la flagrante inestabilidad en Oriente Medio y los estados árabes. Su imperio se ha ido desmoronando con Guantánamo, las pérdidas millonarias y las víctimas de la guerra o la irremediable escalada del petróleo. Pero la guinda, el detonante del desastre, ha sido la economía en un país castigado por el déficit social y sanitario, los enfrentamientos raciales y el rencor de los grupos terroristas. En una nación de base social conservadora pero que se siente abandonada aparece como salvador, paradójicamente, el candidato más izquierdista. Obama llegó en el peor momento de EEUU, pero en el mejor para él. Su ascenso a la presidencia parece más cerca. Pero si sorprende el éxito del senador por Illinois, también ocurre con la diversidad y disparidad del pueblo americano, hecho que explica que aún no esté todo ganado en estas elecciones. Se habla de valor del voto de los indecisos y de las comunidades latinoamericana y afroamericana. Pero también está el vasto electorado de la América profunda que aboga por la tenencia de armas (una manifestación esta semana protagonizada por jóvenes defendía su uso) la pena de muerte y la actitud beligerante en Iraq. Está claro que la palabra la tienen los estadounidenses que, por otro lado, van a cerrar un capítulo ´negro´ de su historia. Adiós al ´eje del mal´.