Es obvio que cualquier miembro de la Casa Real tiene derecho a tener sus ideas, e incluso es lógico que una Reina tenga determinadas ideas -más vinculadas a la tradición- y no otras. Lo que está por ver es si tiene o no derecho a publicitar de modo directo o indirecto las que tenga en materias opinables y polémicas, tomando así partido, y poniendo la función simbólica de la Corona en uno de los lados del debate. Mi opinión es que no, por el propio bien de la Corona, que en España, a pesar de los sondeos, en el fondo es una criatura todavía débil y tierna, una planta que tal vez no aguantaría un invierno demasiado riguroso. Como la cosa ya no tiene arreglo lo mejor será disimular, mirar para otro lado, no darle importancia, aunque si yo estuviera en la Casa Real me preocuparía de que la gente acabe dando tan poca importancia a las cosas de la Casa que un día se haga la pregunta que va después.