El motor del voto es siempre el miedo, y el resultado electoral un ajuste entre diversos miedos. Esto es debido a que hacemos la vida en el interior de un líquido con ese nombre -miedo- aunque usemos eufemismos varios para disimularlo. La vida es miedo, y lo que llamamos de otro modo, por ejemplo esperanza, es una tasa baja de miedo en la sangre. En unas elecciones la cuestión es siempre si el miedo a lo que hay es mayor o menor del miedo a lo que puede venir. Obama suscita cierto miedo en USA por varias razones, desde el color de su piel a su tono algo mesiánico, pero la corriente de miedo al presente es hoy tan fuerte que lo probable es que le lance a la Casa Blanca. El miedo a Bush, a la crisis, a la guerra y a todos los desastres que ha traído al mundo, es el gran agente electoral de Obama. Aunque siempre haya una última curva, como la que hizo campeón a Hamilton.