No hay nada más firme que el firmamento, que por eso así se llama, ni nada más fugaz que las estrellas humanas, sean del celuloide o la política. El material primario de toda estrella (humana) es su voluntad de serlo. La intensidad de esa voluntad es factor decisivo. PE no es la mejor actriz española, ni la más bella, pero sí la que con más intensidad ha querido serlo, a costa de lo que sea (incluido soportar un tiempo a Tom Cruise). El ministro Bermejo tenía también materia de estrella, y vaya si lo fue, en ministerio, además, tan poco fácil para el brillo. La caída de una estrella suele ser tan injusta como su eclosión. Aparte sus vicios de carácter, intensos, le ha estrellado su honradez: al radicalmente honrado una cagada de mosca le parece un agujero negro. Para estrella de larga duración (en la brevedad del estrellato humano) le faltaba templanza y le sobraba decencia.