Cuando se trenzaban aquellos pactos en el Rincón, cuando la moción de censura en Vélez? siempre los muñidores del PSOE han estado muy pendientes de los concejales envueltos en la operación política de turno; de dónde iban, con quién andaban y hasta cuándo y a qué hora se acostaban la noche antes del pleno crucial. Casos inclusive se dieron de cogerlos a todos y ´concentrarlos´ el día antes. Nada de eso se hizo en Alcaucín. No se vigiló el huerto. El resultado es conocido. Y así, el presidente provincial del PP, Elías Bendodo, va ganando por uno cero al secretario general de los socialistas, Miguel Ángel Heredia, si empezamos a contar este sucio partido desde el encuentro entre ambos del Barceló. Claro que esto de Alcaucín ha sido una suerte de Pearl Harbour, un ataque inopinado, insospechado y un poquitillo traicionero. Heredia, inocente el pobre, iba y venía al Congreso, a Madrid, a los pueblos, a sus agrupaciones y mientras los ladinos peperos, los sin escrúpulos andalucistas y una ambiciosa con cabreo (la peor combinación del mundo después de la de tonto y activo) se la estaban pegando. Con todo, no conviene olvidar algo que no justifica pero sí explica algunas cosas: la moción de censura de Vélez era no una espina sino un pedazo de clavo clavado en el orgullo pepero; una (en el argot del PP) "jugarreta" que había que vengar. Torta devuelta, afirman desde Salvago. Heredia dijo haciendo balance de su primer año de gestión que era la reconquista de Vélez su principal logro. Su principal ´debe´ es ahora Alcaucín, que ha pasado al dudoso ´haber´ de Bendodo. Mientras, el graderío está atónito en parte. O está pidiendo el dos a cero o exigiendo una entrada dura en toda la espinilla como respuesta al juego sucio. Bienvenidos todos a la normalidad. El Barceló, los atriles, el buen rollo, el apretón de manos, el intento de sacar de la melé partidista algunos asuntos fue realidad virtual. Hagan fuego, señores.
Relevancia en IU
La renuncia de Juan Sánchez a seguir como alcalde de Casares para dedicarse en exclusiva a presidir la Mancomunidad Occidental le deja tal vez más tiempo para dedicarse a otros ámbitos polítcos. Al de la propia Mancomunidad, que va camino de ser una Diputación en pequeño y al de la formación a la que pertenece, Izquierda Unida. Sánchez es ahora mismo el dirigente de IU con un cargo público más relevante en la provincia, dirigiendo una institución supramunicipal y fue candidato al Senado. Pese a su notoriedad, y siempre dentro de la ortodoxia de Izquierda Unida, se mantiene al margen de la mayoría de las peleas internas y es reacio a encuadrarse en alguno de los varios sectores. Ahora tal vez dé más juego en uno u otro.