En el anverso de una página de internacional de un periódico se hablaba hace días de los esfuerzos de Obama por explicar que él no es de izquierdas, y en el reverso se daba cuenta de que Irán podría fabricar su primera bomba atómica en pocos meses. Sobre lo primero hay que recordar que muchas veces la política de un presidente no viene guiada por sus propios valores, sino por la obsesión de desmentir sospechas, ya sea la de ser paloma o la de ser halcón: Kennedy apoyó la invasión de Cuba a los tres meses de ser presidente, y Nixon comenzó la retirada de Vietnam al año. En cuanto a la segunda noticia, parece claro que la entrada de Irán en el club nuclear sería un golpe de muerte para Obama. Juntando las dos informaciones, resultaría esto: tal vez haya comenzado la cuenta atrás del bombardeo de las instalaciones iraníes. La Alianza de Civilizaciones no creo que llegue a tiempo.