Patxi López ha prescindido de la Biblia y de la expresión ´humillado ante Dios´, y ha hecho bien, por razones varias: por coherencia con su presumible descreencia, porque el laicismo también necesita su simbólica, y porque así marca una distancia de los restos teocráticos que el poder tiene en Euskadi, que algo tendrán que ver con el fundamentalismo que anida por aquellos pagos. Dicho esto, apunto que un día, cuando nos hagamos de verdad mayores, habrá que recuperar los viejos símbolos sagrados como símbolos sin actividad teológica. A fin de cuentas el Árbol de Guernica, bajo el que se ha cobijado Patxi López, es un árbol sagrado, o sea, un símbolo pagano o precristiano, y es evidente que si el paganismo es nuestra base ancestral, y late al fondo de cultos, metáforas y ritos, mucho más cercana, o menos al fondo, está la Biblia, de la que, para bien y mal, venimos los hijos de Occidente.