Hacía muchos años que las relaciones entre el PP y el PSOE malagueño no estaban tan deterioradas; muchos años que los puentes no estaban tan rotos, los ánimos tan encrespados y los deseos no de liza política, sino de dañar no eran tan fuertes. Y eso, paradójicamente, a poco tiempo de un inédito: los dos líderes juntos, dándose la mano, haciéndose la foto y escenificando un pacto para sacar de la melé grandes cuestiones. Lo que se ha vivido estos días en la Mancomunidad de Municipios de la Costa del Sol (los empleados y cargos lo saben) constituye un libro de los horrores y la estrategia del PP en Benalmádena, con posterior intento de abordaje a esa Mancomunidad, es toda una operación para eliminar cargos, apoyos, puestos, infraestructura, etc, etc. del PSOE en la franja litoral. Ahogarlo y eliminarlo. Esa es la consigna. No es el adversario, es el enemigo. Romper el gobierno de coalición con ellos en la Mancomunidad para cortocircuitar definitivamente a un PSOE a la baja en Mijas, noqueado, peleado y lleno de rencillas en Estepona y asfixiado política y mediáticamente en los municipios donde está en la oposición y gobierna el PP es el objetivo.
Una costa teñida de azul con el rojo eliminado y que como fruta madura cayera subsiguientemente la Diputación. Ese es el sueño. Ese y exhibir ante Arenas un balance mejor y, sobre todo, lanzar el mensaje de que ellos, la actual dirección, son mejores y más eficaces que el anterior presidente. El PP juega a la guerra con doble afán: eliminar y divertir a su graderío.
Futuro
? Claro que una cosa es el objetivo y otra lo que va a pasar: el PSOE ya tiene seducidos a los dos representantes de Ojén en la Mancomunidad, a los que el otro día se llevó Ángeles Muñoz al Marbella Club y les ofreció la presidencia y la mitad de las delegaciones.
Los de Ojén han pedido varias cosas. La fundamental: integrarse en el PSOE. Recordemos que son una escisión. Para eso habrá que hacer retoques en el propio PSOE de Ojén.
Adivinanza
? ¿Quién agarró un cabreo descomunal y bien bien expresado por no haberse enterado (no ser partícipe) de cómo se coció y cuándo se ejecutó un importante y muy reciente cambio en una consejería?