Se puede encuadrar en un género "Versus", el último trabajo de Rodrigo García? Bajo la misma receta del guiso (provocar) cabría decir que se trata de una zarzuela, en la que conviven cante jondo, rock, instalaciones plásticas, sketches, animación y textos recitados o proyectados, con una narración como hilo. Es un plato potente, con sabores que buscan el límite de la capacidad gustativa y provocan una ardua digestión. Hay algo de restos de naufragio de las vanguardias del siglo XX, y un exceso de admonición moral (o antimoral, da igual), pero son tantos los momentos de humor del bueno, y de belleza plástica o musical, tan sabio el montaje y el ritmo –a veces con 3 o 4 fuentes narrativas simultáneas– y, sobre todo, tan enorme la entrega y virtuosismo de los actores, que al concluir las 2 horas de golpes sin piedad sólo apetece decir: Gracias.