Es curioso que sean gobiernos conservadores y liberales los más activos en aplicar fondos públicos para sostener el sector financiero y las grandes empresas en situación crítica. En cambio los gobiernos de izquierda, tan intervencionistas, se ponen ahora más estrechos, y a Zapatero se le echa en cara su falta de decisión al respecto. En el fondo todo es coherente. Tal vez en el caso del gobierno español haya algún vicio operativo, pero en general esa prisa de los gobiernos más fervorosos del capitalismo en echar toneladas de detergente monetario sobre la gran bosta dejada por la desregulación tiene sentido leyendo los viejos libros. Es un ejemplo de lo que en esos libros se llamaba "capitalismo monopolista de Estado", es decir, la puesta del Estado al servicio del gran capital, para lo que haga falta. La prisa es, también, para que luego el Estado pueda marcharse cuanto antes.