Ministros únicos
Tenemos dos ministros excepcionales, únicos, de los que nos nos merecemos. El primero de ellos, José Blanco, “Pepiño do Miño” para los paisanos y actual responsable de Fomento, aunque en su momento maquillase ligeramente su currículum con algunos retoques, deberíamos al menos agradecerle la sutileza con que emplea el lenguaje, para que nosotros, el pueblo, no confundamos los términos.
Si cualquier consumidor-fumador se acerca a un estanco y comprueba que su marca de tabaco cuesta más o lo mismo le ocurre al conductor que pretende llenar el tanque de su vehículo, no se trata de un incremento de precio sino de actualizaciones. Eso es lo que se llama expresarse con propiedad.
Además, y así lo aclara el citado ministro ‘actualizando’ el precio del tabaco, entiende que se frenará el consumo (no se lo cree ni él), con lo cual, el vicioso fumador deberá agradecérselo ya que la nicotina perjudica seriamente la salud.
En segundo lugar, el ministro de Industria, Miguel Sebastián (aquél que nos prometió regalarnos las dos bombillas de bajo consumo; era una inocentada), al comentar la subida de los carburantes e impuestos medioambientales, manifiesta que tal medida favorece la salud pública motivado por la reducción de las emisiones contaminantes. Total, otro agradecimiento más aunque nos perjudique el bolsillo.
En fin, como siempre, queda demostrado que nos quejamos sin motivo ni razón. Además. el ministro Sebastián, para rematar la faena, manifestó que “lo peor de la crisis ya lo hemos dejado atrás”. Todo un tipo optimista y lo demás son cuentos.
José-Tomás Cruz Varela
Málaga