Localizar, deslocalizar... Setecientos cincuenta mossos d´esquadra registraron 72 talleres textiles ilegales de chinos, lo que también se puede contar como que invadieron el Chinatown de Mataró. Localizar y deslocalizar viene de lugar. La geografía política como la ideología, tiene fronteras permeables y arbitrariedades. Los que saben y mandan están en la idea de que deslocalizar está bien. La tarea que se hacía aquí con trabajadores españoles pagados a sueldo español se desplaza a China donde lo hacen trabajadores chinos pagados con salario chino. Eso deja sin trabajo a personas de Cataluña, por ejemplo, pero hay que ser es moderno y competitivo.
No es raro que un presidente autonómico haga un viaje oficial a China, pague la mitad del desplazamiento y la estancia a empresarios que hacen negocios allí y que todos se fotografíen con gobernantes asiáticos y lo veamos en el periódico. Luego, una vez cada mucho, pueden ir los reyes o los príncipes y así sepamos que tenemos relaciones fraternales con China.
Cuando se deslocalizan chinos, es decir que se les trae a suelo español y se les mantiene en condiciones de trabajo de allí pero en talleres poco presentables de Mataró o de Madrid, a los deslocalizadores se les llama mafiosos (que lo son), a las condiciones de trabajo, explotación (que lo es) y en vez de al presidente autonómico se les manda la policía autónoma (¡a por ellos!).
Se ven las diferencias en lo que se refiere a Hacienda (lo que se tributa por producir bienes o percibir salarios) y al Ministerio del Interior (estar legal o ilegalmente en un país) pero es más borroso distinguir al chino de aquí y al chino de allí, las tareas que desempeñan uno y otro, el horario en que las hace y el salario que cobra. La sensación que da es que explotar a un chino en China está bien y cuenta con apoyo institucional. Pero los explotados de Mataró dicen que en China es peor.