Más que arruinado, Michael Jackson murió con problemas de liquidez. Estaba a 50 conciertos de saldar su deuda. Ya le gustaría a cualquiera estar cien días trabajando en Londres y liquidar la hipoteca. Jackson vivía por encima de sus ingresos pero no de sus posibilidades. Gastaba a manos llenas y bolsillos vacíos pero porque a su nivel se pierde la noción de lo que se tiene, lo que se tuvo, lo que se puede tener, lo que se debe. Las grandes sumas ya no marean.
En total, Michael Jackson debía 355 millones y eso, a día de hoy, ¿quién no los debe? La crisis provocada por los estafadores, las hipotecas y los bancos está haciendo correr tales ríos de millones de dólares y euros que ya no distinguimos y el murmullo del caudal nos parece siempre el mismo. Entre las deudas personales que podamos tener, las municipales que algún día pasarán a cobrar y las que dicen están contrayendo los estados para nosotros y para toda nuestra descendencia ya no sabemos lo que debemos. Sin contar que el recurso de la multa de tráfico no se resuelva a tu favor.
Bernard Madoff ha estafado 50.000 millones de dólares. Ya no hace falta sentarse para decir esas cifras. 50.000 millones de dólares... No pasa nada. Es tanto que hace el mismo efecto que nada. Ha sido condenado a 150 años. Tiene 71. Los estafados que estaban en la sala recibieron la sentencia con gritos de alegría y aplausos. Pero Madoff no cumplió con el dinero y tampoco va a cumplir el tiempo de la condena. El último faraón, hizo una pirámide pero no lo enterraron en ella. Se le cayó antes porque no era una pirámide para la muerte sino para la vida. Otra gran diferencia con Jackson es que, por principio, Madoff no podía reponer la fortuna ni pagar las deudas
Los inversores se quedaron sin dinero y a él ya no le quitan lo ´bailao´. Ni a Michael Jackson, por lo mucho más y mejor bailado y por lo mucho menos debido.