Antonio Pérez Henares
Camps salva el sillón y Rajoy respira. El Tribunal Superior de Justicia del País Valenciano ha decidido el archivo de la causa por el "Caso de los Trajes" y el PP tiene hoy una enorme sensación de alivio y de haberse quitado el peor peso de encima.
Lo cierto es que las imputaciones a Camps y otros altos cargos, que cuando vinieron de Garzón hablaban de no se cuantos cientos de miles de euros, se quedaron tras las investigaciones y cuando hubo que aportar pruebas en el presunto regalo de 4 trajes y un par de zapatos, Camps decía haberlo pagado y el sastre mantenía que los pagó, por él, la trama de Correa. El presidente valenciano cometió el error de negar conocer al "Bigotes" y no poder demostrar con una factura el abono. Pero ahí quedaba todo, que desde el punto de vista político, estético y hasta ético tiene indudable tacha. Pero judicialmente era muy poco por no decir que era nada.
El juez instructor se agarró a una extraña, decaída y desusada figura del código penal "cohecho impropio" para después de reconocer la escasa cuantía, suponer que no podía entenderse los trajes como un "obsequio en base a costumbres sociales normalmente admitidas" sino como "dádiva" y reconocer que en absoluto podía inferirse la obtención de favores o contratos a cambios de esos regalos, imputar a Camps por esa cuestión cuya pena era una multa de 2.500 euros pero que acarreaba un juicio y con jurado popular.
O sea, algo penoso y quizás insuperable para un presidente de una comunidad autónoma aunque luego fuera declarado inocente. Jurídicamente, pues, la causa a muy duras penas se sostenía. Pero políticamente la torpeza y las posibles, y en el caso de conocer al ´Bigotes´ mas que posibles, mentiras de Camps lo colocaban caso de seguir adelante la causa en un callejón sin otra salida honorable o que al menos causara el menor daño posible al partido que su dimisión.
Era una cuestión, pues, y lo seguirá siendo, política pero necesitaba de la munición judicial para poder ser efectiva. Y esa munición, en lo que respecta a Camps se ha agotado –en lo que respecta a los bolsos de Rita Barberá , la pasada de frenada había hecho salir el tiro por la culata– y ello, hay que señalarlo ha sucedido a pesar de la magnificación exagerada y las presiones, hasta del propio ministro de Justicia, mediáticas , que resultaban ya descaradas, reiterativas y sesgadas.
Si los jueces exculpaban era por ´conservadores´ mientras nada se decía que quienes pretendían seguir echando leña al fuego de la causa eran magistrados propuestos para sus cargos por el PSOE. Lo denunció y probó en un excelente artículo Victoria Prego en ´El Mundo´ justo cuando la víspera de la decisión más arreciaba la campaña en ´El País´ y la SER.
El PP, dimitido Bárcenas y
´desimputado´ Camps, empieza a poder ir desenredándose del ´Caso Gürtel´ que le ha tenido maniatado en estos últimos meses. La trama de Madrid importa muy poco a la dirección de Génova y están muy en eso de quien ´la haga que la pague´. Y parece que la han hecho , pero parece también que esencialmente en beneficio de sus propios bolsillos y no de la caja del partido. Además son chicos y cargos postulados y aupados por Esperanza. Que se apañe que demasiada guerra da la Aguirre hoy con boca caliente "piquetero retrógrado" y al día siguiente con zalemas a ZP y tarta y cánticos lisonjeros al amigo Rubalcaba que es para muchos peperos el ´enemigo público número 1´.
Rajoy con su gallega manera de medir tiempos y aguantar decisiones manteniendo a todos en vilo, ha vuelto a capear un negro temporal y de alguna manera volver a ganar una batalla. Que tratándose de Rajoy y del PP acaba siendo siempre interna. Ahora si que él y Camps se pueden ir tranquilos de vacaciones.