La receta de una fotonovela es simple: un amor difícil,que va superando con denuedo las dificultades hasta que la pareja se une, tras lo cual llega la felicidad.Este libreto eterno forma parte del programa de nuestra especie. El éxito de la fotonovela de Paca, Tola y Furaco, las hermanas osas asturianas y el oso cántabro, descansa en ese relato. Tola, tal vez por fraterna fidelidad a Paca, huía de Furaco, hasta que al segundo año de asedio se entregó al rudo cántabro.Fué un largo y dichoso idilio, que al parecer acabó en embarazo. Ahora Tola vive feliz su gestación.Sin embargo muchas fotonovelas tienen una segunda parte, en la que todo se complica y se vuelve sórdido.
¿Qué pasará cuando los biólogos vuelvan a reunir a oso con osa, ahora Furaco y Paca? ¿Cómo reaccionará Tola? ¿Y los niños? En el municipio de Proaza, donde se rueda la historia, hay aglomeraciones,y más habrá en la segunda parte.