Técnicamente, los dos están KO. Tanto Zapatero como Rajoy. Al punto que resulta dudoso que vayan a ser ellos los que disputen la pelea de fondo. No es que estén tan ´chuchurríos´ por el castigo que cada uno impone al otro: más parece que a cada uno lo muelen a hostias sus ayudantes cuando acuden a relajarse a su rincón.
Aunque tengan poco banquillo, tanto en el PSOE como en el PP han de estar buscando alternativas para el caso, hipotético pero no tanto, de que tengan que reemplazarlos. Dicen los expertos que la Gripe A provoca consecuencias mortales a quienes padecen ya otros males y tienen sus defensas bajas. Eso es precisamente lo que les ocurre a ambos. El candidato del PP abandonó, todo lo silenciosamente que pudo, la famosa ´teoría de la conspiración´ sobre el 11-M. Que la investigación sobre el atentado tuviera lagunas y dejara muchos aspectos sin explicar no era suficiente para sostener lo insostenible: que ETA había estado detrás de aquel espanto. O sea, que aquellos fallos de la versión oficial quisieron convertirse en soporte de lo insoportable: que desde el poder se hubieran ocultado datos y se hubiera mentido descaradamente, lo que sin duda llevó a que el PP perdiera las elecciones, para negar así, paralelamente, legitimidad al triunfo socialista (aunque el PSOE jamás haya querido admitir tampoco que su victoria fue el resultado indirecto del atentado). Rajoy resultó golpeado de lleno por aquellas mentiras y tocado gravemente por haber tardado tanto en distanciarse de la teoría de la conspiración. De ahí que haya quedado con las defensas bajas cuando llegó su Gripe A: otra acusación sin pruebas, lanzada por la señora Cospedal. Ahora, los ´ayudantes´ tradicionales del PP –algunos editorialistas y columnistas de El Mundo, por ejemplo– le golpean cuando Rajoy acude a descansar a su rincón. Los peperos más radicales pretenden que aquellas denuncias se lleven adelante a cualquier precio. El detalle que se deja de lado parece ser el mismo que en el caso del 11-M: ¿cuál es la verdad? ¿Hay pruebas de algo?
En cuanto a Zapatero, sus defensas han ido decayendo por una especie de abono del presidente al ´pequeño error cotidiano´: querer solucionar todos los problemas a base de dinero público, y de golpes demagógicos que terminan por ser mal recibidos hasta por sus presuntos beneficiarios. Muy bajo de defensas está ya Zapatero, al punto que el PP ha pasado al frente en las encuestas. Y en éstas llegan las noticias de que el ´núcleo duro´ del Tribunal Constitucional ha recibido algún refuerzo y el estatuto catalán puede salir rebotado. Los enemigos del estatuto –fundamentalmente el PP– venían amenazando con que dicho texto podría ´romper España´, un diagnóstico interesado y demagógico, pero en cualquier caso referido al largo plazo y que no puede descartarse tan rápidamente; pero ahora resulta que son los republicanos catalanes los que están anunciando poco menos que la ruptura de España, si el Constitucional llega a tocar algunos de los aspectos claves (que son, precisamente, los que tocaría).
La caída del ´estatut´ podría ser el golpe mortal para Zapatero. De momento, cuando el presidente llega a su rincón, con el ojo amoratado y la ceja rota, uno de sus ´segundos´, de apellido Cebrián, le echa vinagre en las heridas por culpa de la osada política sobre la televisión pública y el TDT con la que ZP (creyendo, con su persistente ingenuidad, que ser presidente es ser el dueño del poder) dio un gran disgusto al Grupo Prisa.
Lo dicho: los dos están ´sonados´ y no por haberse dañado mucho el uno al otro. Es como si ambos hubieran convocado a los fantasmas de ´las dos Españas´ y ahora aquellos visitantes de ultratumba quisieran una pelea como en los viejos tiempos y transmitieran al personal la sensación de que estos ´liderazgos´ son demasiado flojos para las expectativas que han despertado.