Quiero pensar que no he leído bien cuando he leído que la tercera pata de la estrategia de Rajoy para desgastar al Gobierno va a ser la gripe A. La primera, la crisis, yo creo que es además de obvia razonable pues su arista más hiriente, el paro, se está viendo afilada no sé si por la falta de coraje político o por el exceso de oportunismo electoral de Zapatero. La que según los expertos es la más urgente de las famosas reformas estructurales pendientes de nuestro país es la laboral, que no es abaratar el despido como ´miente´ el Gobierno para que se estén quietecitos los sindicatos sino incentivar la contratación de los principales sufridores de esta crisis, los jóvenes, las mujeres y los parados. La segunda pata de la estrategia popular será insistir en la persecución política a la que les está sometiendo el Gobierno. Desde el minuto uno me ha parecido un disparate sin paliativos que el primer partido de la oposición denuncie sin pruebas "escuchas ilegales por orden del Gobierno", pero pienso que Rajoy y los suyos tienen toda la razón en que este Gobierno está manipulando hasta dar asco las presuntas corruptelas o corrupciones de ´los gürtel´. En general, casi todo lo que hacen o dicen los políticos se puede entender en clave política, pero no asustar a la gente, y jugar con la salud es una forma segura de sembrar el pánico. Que a las incertidumbres que rodean a esta gripe tan desconocida se sume a sabiendas ´la política´ sería, en mi opinión, una irresponsabilidad, y quien lo haga un miserable venga de donde venga.