La ola de costa es, en tiempo real, el diálogo entre mar y tierra, o su cháchara. En la didáctica de la relación con el mar, la ola es educación superior. Cuando la ola se alza, cerca ya de la orilla, esa hinchazón revela que el mar está embarazado de la tierra. Toda rotura de aguas de la ola es un verdadero nacimiento, y el primer espumón el llanto de un recién nacido. Caben otras metáforas, y hay una evidente, pero aquí se cuidan las llamadas buenas costumbres. Entre el instante en que la ola está más alta, y la aparición de la primera espuma, hay un momento en que un cuerpo humano puede introducirse dentro de la ola, y en tal caso ésta lo acoge, como si también fuera su hijo, lo hace nacer con el y lo arrastra hasta la misma orilla. Hay que saber, claro, y a la alta matemática no se llega en dos días. La gente llama coger olas a pelearse con la espuma, a montar bronca con ella. Debe saber que no.