La suerte de los indianos
Para el observador sensible, los hechos acaecidos en la historia desbaratan muchas convicciones generalizadas, no por su generalización menos erróneas.
Quien más, quien menos, alguna vez ha asistido a la clásica discusión sobre a quién sonríe la fortuna. Esto es, si la suerte es para quien la busca o para quien la tiene. Muchos afirman lo inevitable del triunfo si se busca la suerte y muchos, también, parecen creer que la suerte viene sola.
La suerte corrida por los emigrantes españoles en Hispanoamérica destruye ambas convicciones. Los que no se esforzaron no triunfaron, pero entre el grupo de los más laboriosos unos triunfaron y otros (no pocos) fracasaron patéticamente. Así que quienes tienen conocimientos históricos, deberían revisar muchas de las opiniones de las que tan seguros están.
Antonio Romero Ortega. Málaga
Carod Rovira
Parece que el señor Carod Rovira se dispone a acometer una de tantas afrentas a los órganos del Estado, al Estado mismo, a las que tan habituados nos tiene. Quisiera recordar al señor Rovira que la función del Tribunal Constitucional es enjuiciar la adecuación de una ley a la Constitución y no hacer política, aunque el retraso excesivo en dictar sentencia sobre el Estatuto haga pensar lo contrario.
En fin, quizás el señor Rovira, además de cometer un posible delito por presiones al Tribunal, tenga miedo de la sentencia porque sabe que su querido Estatuto es más inconstitucional que blanca es la nieve. Este es un Estado de Derecho y democrático y atacar a la Constitución supone atacar esos principios y valores. ¿Pero qué vamos a esperar de alguien que desde hace algún tiempo parece querer transitar por otros caminos que no son los de la justicia?
Juan Lozano Garrote. Málaga